Reincarnations. The Remix Chapter 2001-2009 Reincarnations. The Remix Chapter 2001-2009

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DJ Koze DJ KozeReincarnations. The Remix Chapter 2001-2009

6.5 / 10

DJ Koze  Reincarnations. The remix chapter 2001-2009 GET PHYSICAL

Ante la idea de un disco de remixes de DJ Koze, en principio, no cabe emocionarse demasiado: el de Hamburgo es un productor sólido, con ese instante decisivo en su peregrinar por el circuito techno europeo que fue “Kosi Comes Around” (Kompakt, 2005), pero nunca ha brillado como un remezclador extraordinario. El balance que arroja su nómina de remixes en todos estos años –al menos lo que se recuerda de haberlo catado en vinilo en tiendas, preescuchando una pila de novedades– no es malo, ni mucho menos, pero tampoco se le recuerda como un valor seguro a lo Superpitcher, con el que ocurre todo lo contrario: un nuevo maxi de autor se le puede desvirgar con un mohín de sospecha, pero en lo que se refiere a remixes el de Colonia rara vez mete la pata y nos niega el hitazo. Pero he aquí que Get Physical –extraño; ¿por qué no Kompakt?– reúne trece remezclas de DJ Koze decoradas con la imagen camp de un gurú de las fuentes del Ganges en portada y las empaqueta con la idea de dar una visión completa de sus operaciones de estética en materia ajena.

Si se ha seguido la carrera de Stephan Kozalla desde mediados de la década, que es cuando su nombre gana peso, se echarán en falta en este volumen varias ausencias que no admiten perdón, dos para precisar: una es “Eve” de Ada –remezcla en el maxi “Blondix 1” (Areal, 2005)–; la otra “Apologies” de James Figurine –original del EP “Eleven Numbers” (Monika Enterprises, 2006)–. No es por sacar defectos al tuntún y ponerse insoportable, pero estas dos piezas, de desarrollo odiséico y estallido en clímax, son dos ejemplos fiables de lo excelente que es Koze cuando hace emo-techno con pasión, y no deberían pasarse por alto si lo que se desea es condensar la antología definitiva de su trabajo. Seguro que no era tampoco esa la idea –en Get Physical están más por hacer caja que por hacer historia, lamentablemente–, y no hay que olvidar que conseguir los derechos de un fragmento musical cuesta dinero y tiempo, y que la recompensa no siempre está ahí, pero eso no maquilla el resultado final: en su lugar de Ada y Figurine in crescendo y con campanillas, hay que conformarse con “Elementary Lover” –original de Matthew Dear; corta, apresurada, y además suena a plagio del “Since I Left You” de The Avalanches– o la ñoñez de folk y margaritas con la que se deshace del “Swim” de Wechsel Garland –cuando remezcla “Mutes”, en cambio, le sale más húmeda, más Lawrence.

Sí contiene “Reincarnations”, en cambio, tres de las remezclas en las que DJ Koze se ha ganado la paga como dios manda. El tramo inaugural se completa con “Minimal”, de Matías Aguayo, una fantasía disco –hortera, gáylor, chisporroteante– que le echaba salero a un original gracioso pero sin marcha, y antes de eso aparecen las revisiones de “Atlas” ( Battles) y “I Think About You” ( Heiko Voss), una arquitectónica y la otra casi lacrimógena, las dos sensacionales. Pero más allá de eso, poco realmente deslumbrante queda: lo que hace con “Mango Cookie”, de Sascha Funke, es pintarle un poco de rímel y lipstick, para que realce, igual que con ese “Guinea Pig” de Ben Watt; y tampoco son para tirar cohetes sus remezclas para Nôze, Malaria o Lawrence. También se podrá aducir que el tema final, ambient-cabaret entre The Orb y Kurt Weill a propósito del “Ich Liebe Euch” de Hildegard Knef, tiene mucho encanto. Y sí, lo tiene: pero eso ya no parece DJ Koze, sino su alias Adolf Noise. En la escuela, a algo así, los profesores nos lo evaluaban con un tibio ‘aprobado pelado’. Es lo que hay.

Javier Blánquez

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