Reign of Terror Reign of Terror

Álbumes

Sleigh Bells Sleigh BellsReign of Terror

8.4 / 10

La ametralladora Sleigh Bells vendió 150.000 copias de su debut, convirtiendo a sus autores en intocables protegidos de la realeza indie. Alexis Krauss y Derek Miller se habían inventado una fórmula ganadora que mezclaba sin despeinarse el pasado hardcore de él en Poison The Well con la resaca del engendro teen-pop del que ella formó parte en RubyBlue. De pronto, su pop contrastadísimo a base de abrasión noise y candidez femenina sonaba como lo más moderno del momento y hasta Beyoncé se interesó por la forma de grabar del dúo. Sin embargo, tras el éxito se escondía una cara triste perpetuamente oculta tras unas Wayfarer negras. Era el rostro de Miller, principal cabeza pensante del proyecto y quien padecía en silencio los traumas por los que atravesaba su familia: su padre había fallecido en accidente de moto en 2009, mientras él preparaba las primeras demos del grupo, y durante una gira al año siguiente le fue comunicada la noticia de que su madre sufría cáncer. Miller no quiso comentar las malas noticias con mucha gente aparte de Alexis, y utilizó “Treats” como una coraza para refugiarse de ellas. Ahora llega “Reign Of Terror”, un segundo álbum que ha sido toda una catarsis para su creador y en el que ha volcado toda la bilis acumulada en su interior como única forma de poder librarse de ella. Aunque confiesa que todavía no ha aprendido a lidiar del todo con esos miedos, estas canciones representan para él su “primer intento por lograr que todo eso no me defina más”. Hoy el grupo es portada de Spin, se ha montado el tour más molón del circuito independiente girando junto a Liturgy y Diplo por su querida Florida y parece que Miller, por fin, comienza a disfrutar de su criatura.

“Reign Of Terror” es un disco de afirmación absoluta y, en ese sentido, tiene algo que ver con el “Kala” de M.I.A y con el homónimo de Crystal Castles, no sólo por su similar estética agresiva sino porque, aunque todos ellos sean segundos discos que no cuenten con el factor sorpresa de los debuts, sí puede decirse que superan a aquellos en calidad formal. Sleigh Bells sabían muy bien lo que tenían que hacer para impactar de nuevo y han obrado en consecuencia, repitiendo fórmula pero sabiendo inflarla con nuevos ardides en la mesa de mezclas. Shane Stoneback, responsable del sonido para otros triunfadores pop como Cults y Vampire Weekend, les ha ayudado a tomar dicha ventaja amplificando su ya apabullante sonido bajo la reconocida inspiración de Mutt Lange, el que fuera productor de AC/DC y Def Leppard. Podría decirse que donde “Treats” era el trueno, este, aunque llegue después, es el relámpago. Ahora Sleigh Bells se fijan más en armonías y melodías, obteniendo como resultado una ristra de hits tan accesible como la de “Treats”, pero también más abyecta cuando se torna necesario ponerse burro ( “Demons”, “D.O.A”). A Miller se le nota en su salsa colgándose del mástil de su Jackson recién estrenada y a Alexis comodísima explotando su perfil de pantera sexual. No sólo su voz suena más húmeda y juguetona, sino que el colchón de resbaladizos arreglos sobre el que ahora se bambolea le hacen a uno preguntarse si existe otra tía tan sexy como ella en el panorama actual del pop. Definitivamente, no.

Dar forma a este flamante “Reign Of Terror” ha llevado a la pareja dos años en los que han querido tomarse el trabajo con calma, seleccionando sólo lo más fresco y sabroso que tuvieran en la guantera para dar con ese pretendido “equivalente sónico a un precioso tiro en la cabeza”. Y es que allí donde otros grupos tienen que dejarse la piel intentando cocinar grandes canciones después de las primeras entregas, de Sleigh Bells ya sabíamos de antemano –y aquí se constata– que eran unos enormes compositores sobrados de talento. Rastreando uno por uno los cortes del álbum, confirmamos que son incapaces de escribir no ya una mala canción sino un mal hit. Todas las encerradas aquí dentro son susceptibles de serlo, desde esa “Leader Of The Pack” con macabro guiño al accidente de moto de las Shangri-La’s hasta “End Of The Line” (con una guitarra muy Strokes) o “Never Say Die” (con una guitarra muy Muse), pasando por la fantástica “You Lost Me” (que sería algo así como la sustituta de “Rill Rill” y que delata junto a “Road To Hell” continuadas escuchas de My Bloody Valentine) o el deje vocal del ubicuo R&B en las atronadoras “Comeback Kid” y “Crush”. Una vez despojadas de toda su accesoria suciedad, una vez digerido del todo ese sonido abigarrado en el que mezclan a The White Stripes con Major Lazer (¿o era a Peaches con Nirvana?), lo que acaba emergiendo es un corazón pop que bombea una sangre brillantísima. Porque “Reign Of Terror”, como ya ocurriera con el magnífico “Treats”, acaba por percibirse no como un disco de noise sucio, ni de metal chungo, ni de rock azorado, sino como una prístina colección de gemas talladas según una imaginería pop que combina tachuelas con tejanos, estrobos con neones, medallas con pistolas y cheerleaders con macarras. En resumen: la bomba, otra vez.

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