Reform Club Reform Club

Álbumes

Claro Intelecto Claro IntelectoReform Club

6.9 / 10

Mark Stewart llegó a Modern Love en 2005 y en cuestión de dos vinilos –el ensoñador “Patience EP”, pero sobre todo el más pulsante y limitado “Lacan / Episode”– se erigió en buque insignia del sello de Manchester, que hasta ese entonces había tenido como propuestas más solventes a los escurridizos Pendle Coven y a un tierno Andy Stott, que por entonces debutaba. Llegó, decíamos, Claro Intelecto a Modern Love con la vitola de renovador de los fundamentos poéticos del techno post-Detroit tras un álbum clásico en Ai Records, “Neurofibro” (2004), y durante un lustro cada lanzamiento suyo era un acontecimiento. Supo renovarse a partir de la serie Warehouse Sessions, cinco 12”s reunidos en CD en 2009 en los que aumentaba la cadencia de los beats y enrarecía unas atmósferas que hasta ese momento eran nítidas, y en 2010, con el que ha sido su último lanzamiento hasta la fecha, incluso amplió su registro de nostalgia old school en “New Life” a una especie de house con piano, nervioso y casi ácido. Entonces Stewart desapareció del mapa y, por razones diversas, no se le acabó de echar de menos; el motivo principal, lógicamente, era que mientras él apenas estaba cambiando, enrocado en su nostalgia, el techno a su alrededor sí había iniciado una transformación mirando adelante.

Dos años después de “New Life”, Claro Intelecto ya no figura como miembro de la familia Modern Love. Está en Delsin, que es también un sello purista, aunque más conservador, todavía deslumbrado por el brillo opaco del techno de principios de los 90s. Stewart no es exactamente un revivalista e incluso en cortes como “Second Blood” –que ya había aparecido hace unas semanas en vinilo, a modo de avance– se le ve más en contacto con la nueva estética renovadora, la compartida por Actress, Kassem Mosse+ y Andy Stott, logrando un sonido techno más subterráneo y viscoso, como si de tan lento se hiciera pesado y, finalmente, inmóvil. Pero “Second Blood”, que es un giro adecuado y lógico en lo que debería ser la evolución del sonido de Claro Intelecto, es una excepción en “Reform Club”: prácticamente todo el conjunto del álbum se sostiene a partir de sus habituales recursos estéticos, el bombeo pausado de beats geométricamente exactos, como una especie de reprise de “Metarreference” (2008), con su paso taciturno y sus largas fugas de sintes espaciales, siluetas de melodías y un toque dub muy Echospace ( “Night Of The Maniac”, “Still Here”), sin olvidar algo de deep house a trompicones ( “Blind Side”) y el obligatorio final oxigenado y ambient que aparece con la mansa “Quiet Life”.

El título del álbum, y también el del tema que lo abre, “Reformed”, resultan algo paradójicos, pues Claro Intelecto no ha cambiado apenas nada, no hay reforma sino continuidad. Una continuidad que no es en absoluto molesta –un disco de Claro Intelecto nunca está mal hecho, y se extiende por la habitación o el club con un aura flotante y con propiedades de bálsamo–, pero que suena descolgada del paso decidido y la exigencia que marcan los mejores productores del momento, los que han decidido dejar de fijarse en lo ya hecho para intentar llegar a lo desconocido. “Reform Club” es una manera eficiente de prolongar el hechizo de sus propias “Warehouse Sessions”, pero sin el shock novedoso de “Passed Me By” y “We Stay Together”, esos dos discos inclasificables en los que el aprendiz Andy Stott definitivamente ha superado a su maestro. Donde antes había futuro, ya sólo quedan los recuerdos.

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