Reeling Skullways Reeling Skullways

Álbumes

Bass Clef Bass ClefReeling Skullways

7.7 / 10

Bass Clef siempre ha estado entre los artistas más interesantes del eje bass que une Londres con Bristol, y su primer álbum para el sello Punch Drunk de Peverelist no hace más que confirmarlo. “Reeling Skullways” confirma esa impresión, macerada poco a poco con el tiempo, de su valor: el disco es un verdadero viaje de principio a fin.

El disco recuerda mucho al reciente trabajo de King Britt para Hyperdub, tanto por las máquinas analógicas utilizadas en el proceso de producción como por el componente de improvisación (posteriormente editado) de las composiciones. Es cierto que King Britt llevó las cosas más lejos en su 12” en Hyperdub, y también es cierto que Bass Clef se muestra más compacto y centrado en sus intenciones, pero el resultado es igualmente cálido, hipnótico y placentero.

“Reeling Skullways” no es el tipo de lanzamiento del que puedas entrar y salir fácilmente, con cortes premeditadamente pensados para el dancefloor: es una escucha de inmersión que se aprecia mejor de una tacada y con unos buenos cascos en tus orejas, o en su defecto altavoces de tamaño considerable muy cerca de donde estés. No es que algunos de sus cortes no puedan sacarse de su contexto e incluirse en un mix, pero para poderle sacar todo el jugo simplemente tienes que dejarte envolver por todo en su conjunto. El disco desprende una idea de cohesión y continuidad que da forma a una bonita y vivaz continuidad que establece lazos entre Detroit y Bristol, Chicago y el East London (tal y como Bass Clef insinúa en algunos de los títulos de canciones). “Walworth Road Acid Trapdoor”, por ejemplo, reluce con exuberantes bombos 4x4 pareados con una hipnótica línea de bajo y pads que emergen por los bordes, creciendo de manera tan sutil como firme hasta que te encuentras perdido en medio de un mar de bruma acid.

El modo en que Bass Clef construye los tracks y juega con las expectativas de tensión y distensión es el mejor activo del álbum. Hay un cierto componente en los cortes de “Reeling Skullways”, sin duda derivado de los modos de producción, que te invita a bajar las revoluciones y perderte en la música más allá de consumirla con nuestro habitual modo analógico/digital de funcionamiento. Esto también se debe a las mencionadas influencias de Chicago y Detroit: Bass Clef vuelve siempre a una era en la que hacer tracks de seis u ocho minutos significaba llevar a la gente por un camino cuidadosamente construido, en lugar de abofetearle con un puñado de subidones y contentar a los oyentes con recursos obvios.

Así pues, fijarse en cortes específicos a la hora de desgranar el disco no tiene demasiado sentido con este trabajo. Si estás dispuesto a darle las llaves a Bass Clef y dejarte conducir en un viaje cósmico de machine-soul (tal y como apunta la nota de prensa) no hay un solo momento decepcionante. La referencia al machine-soul es particularmente procedente. “Reeling Skullways” realmente se percibe como un híbrido entre hombre y máquina en su máximo esplendor. Puedo imaginarme a Bass Clef escondido detrás de una colección de cacharros, retorciéndolos y jugueteando con ellos, apretando teclas, supervisando cajas de ritmo mientras sacude su cuerpo con el resultado, proyectándose a través de una masa de altavoces hacia una audiencia perdida en una bonita y deslumbrante amalgama musical.

Y este es el motivo por el que deberíais hacer un rinconcito a “Reeling Skullways en vuestra vida ahora mismo. Fácilmente uno de álbumes más destacados del año en lo que a se refiere a todas las cosas ‘bass’.

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