Red Barker Tree Red Barker Tree

Álbumes

Wire WireRed Barker Tree

7.6 / 10

PINK FLAG

Poco puede añadirse a todo lo que ya se ha dicho de Wire durante los últimos treinta años. Formación esencial para entender casi todas las derivaciones de la música pop después de 1976, el legado de Wire ha sido reivindicado mil y una veces tanto por los adalides del hardcore –“12xU” era un cover habitual en los set lists de Minor Threat y Dag Nasty; Henry Rollins solía versionear “Ex Lion Tamer”; Die Kreuzen hacían lo propio con “Pink Flag”– como los del brit pop –¿de verdad es necesario volver a contar el caso “Connection” (Elastica) contra “Three Girl Rumba”?– e incluso los primeros espadas del post-rock –el disco de tributo “Whore” (WMO, 1996) contaba con la participación de Bark Psychosis, Laika o Main, entre otros–, por no hablar de las cíclicas recuperaciones del post-punk, el electro-pop y tantas otras declinaciones que, de un modo u otro, acaban pivotando siempre en la obra del grupo británico.

Pero bandas influyentes hay muchas. Lo que distingue a Wire respecto a la mayoría de ellas es su sintonía permanente con los tiempos que le han tocado vivir. Entidad siempre mutante, en los últimos setenta transitaron del punk al post-punk; tras el cese de actividad entre 1981 y 1985, se sumergieron progresivamente en la electrónica; y ya en los estertores de los noventa volvieron a reinventarse, en esta ocasión bajo el paraguas del art-rock, después de un periplo algo confuso como Wir. Con este historial, lo primero que sorprende de “Red Barker Tree”, su doceavo álbum, son sus constantes referencias estilísticas a la trilogía fundacional que componen “Pink Flag” (1977), “Chairs Missing” (1978) y “154” (1979), su apego a una encarnación pretérita de Wire. Y en este sentido se nota la ausencia de Bruce Gilbert, baja desde 2004 y el espíritu más radical del conjunto, el motor experimental de Wire. Colin Newman, Graham Lewis y Robert Grey –antes conocido como Robert Gotobed– parecen haber perdido las ganas de investigar, de incursionar en territorios vírgenes. Y así nos encontramos con un trabajo infalible, una apuesta segura que nadie osará discutir –¡son Wire sonando a Wire!– pero que, más allá de su atractiva apariencia, camufla el temor de tres señores mayores a equivocarse, a haber perdido, precisamente, la sintonía con su tiempo. Y ante esa perspectiva, nobleza obliga, la maniobra más lógica y respetable es resguardarse en la comodidad de lo ya hecho y unánimemente aplaudido. Esa estrategia es “Red Barker Tree”. Y es una lástima, porque Wire siempre supieron equivocarse muy bien.

Esto no significa que “Red Barker Tree” sea un mal disco. Todo lo contrario: “Please Take”, “Two Minutes”, “Clay”, “A Flat Tent” o “Smash” son canciones inmensas, sensacionales, de lo mejorcito que se podrá escuchar en 2011. Tan buenas que podrían haber formado parte del cancionero de Wire en 1981. Cada oyente decidirá si eso es un piropo o no.

Oriol Rosell

*Escucha aquí.

¿Te ha gustado este contenido?...

cerrar
cerrar