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Álbumes

Carl Craig & Moritz Von Oswald Carl Craig & Moritz Von OswaldRecomposed 3

7.4 / 10

Carl Craig & Moritz Von Oswal

DEUTSCHE GRAMMOPHON

“ReComposed by Carl Craig & Moritz Von Oswald” es el fruto de un largo año de trabajo, de doce meses de regulares idas y venidas entre Berlín y Detroit gastados primero en seleccionar las grabaciones (el “Bólero” y la “Rapsodie Espagnole” de Ravel y “Bilder einer Ausstellung” de Mussorgsky) sobre las que la pareja quería trabajar, luego en estudiar minuciosamente ese material, reduciéndolo por la vía del sampler y el procesado digital a su mínima expresión para, a partir de sus elementos rítmicos y armónicos más básicos, empezar a construir algo nuevo. La pareja extrajo de las grabaciones de Herbert von Karajan y la Berliner Philharmoniker una serie de loops -abstracciones rítmicas, ciclos de cuerdas- con los que se dedicaron a improvisar en el estudio. De entre todo el material resultante de esas sesiones seleccionaron una serie de tomas que usaron como base para el más cerebral desarrollo posterior de los ocho movimientos que componen la única larga pieza -una hora y cuatro minutos de duración- que se recoge en este disco.

El primer movimiento se abre en terrenos de ambient sinfónico, calmo y ensoñador, haciendo que la memoria corra a buscar imágenes en el compartimento de los correos cósmicos alemanes e incluso en la primera -la más sintesista- camada new age. Poco antes de los cinco minutos comienza -de forma muy gradual- a hacer acto de presencia el ritmo reconocible -pero muy reducido- del “Bólero”. Tamborileo mecánico y colchones sintéticos fundiéndose en un magma uterino y plácido, hasta que el plano armónico se ve acentuado por pellizcos de cuerdas resonantes y unas trompas que parecen parcialmente silenciadas, dedicadas a la repetición de unas pocas frases de duración diferente que ayudan a crear un pasaje hipnótico cercano a las formulaciones minimalistas -a las fases- de Steve Reich o Philip Glass. En este nuevo contexto, el bajo aislado del “Bólero” se revela como algo cercano al pálpito dub, y a los nueve minutos las trompas se convierten en un enjambre de abejas borrachas y nerviosas que hacen pensar en Terry Riley y los pasajes más alborotados de esa pieza clásica que es “In C”. Cinco minutos después llegan los primeros ecos, los primeros espejos deformantes, las primeras burbujas techno, las primeras modulaciones rítmicas de filiación minimal, dobladas por momentos, para mayor efecto, por algo que parece -se lo juro- un talking drum africano. El ritmo desaparece por primera vez a los 35 minutos, y a partir de aquí todo es mentalismo, un flotar en un cosmos opiáceo, en un mar de lentes esféricas atravesado por grandes barcos de carga que hacen sonar sus bocinas roncas entre cuerdas que amenazan intrigas y avisan tormentas. Con Mussorgsky llega la tensión dramática, un discontinuo desfilar de personajes oscuros al ritmo de pianos y cuerdas en caída libre, un laberinto de calles mal iluminadas y de cafés a media luz en los que sólo parecen aguardar amenazas, sediciones, venenos. Regresan las programaciones de la mano de Carl Craig, propulsando en racimo cuerdas y teclas hacia espacios aéreos y abstractos como ya hiciera Murcof, para poco después is perdiendo profundidad espacialista en favor de los más formalistas terrenos minimales de regusto ácido, bañados, eso sí, de cuando en cuando, por breves oleadas de tensión sinfónica. Los últimos 14 minutos los firma en solitario un Von Oswald que juega a fundir campanas, loops de cuerdas pendulares y ritmos de conga con sabor afrocubano. Sin duda uno de los más rigurosos e inteligentes esfuerzos contemporáneos por acercar, enfrentar, y buscar nuevas contagios entre los mundos de la música clásica contemporánea y la música electrónica menos funcional y conformista. Un disco de escucha casi siempre satisfactoria y por momentos realmente fascinante. Todo un viaje mesmerizante.

Luis M. Rguez

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