Receivers Receivers

Álbumes

Parts & Labor Parts & LaborReceivers

7.5 / 10

Parts & Labor Receivers JAJAGUWAR

Gafas gruesas, camisetas desgastadas, barbas más o menos tupidas y pelo más o menos despeinado; el aspecto desgarbado, en definitiva, de unos universitarios que se han pasado toda la noche estudiando. Parts & Labor son una de esas bandas cuya imagen delata ya sus influencias y su sonido: en este caso, el indie rock desvencijado, urbano y nervioso, cercano al noise atormentado y a la paranoia guitarrera de Sonic Youth (quieran o no su principal influencia). Militantes de la convulsa escena de Brooklyn de la que tanto (y tan bien) se habla últimamente, el trío neoyorquino ha dado un pequeño paso hacia delante con este “Receivers”, un cuarto disco definitivo, redondo y contundente, en el que dejan atrás el ruido gratuito y profundizan un poco más en las canciones, buscando por momentos la melodía y, acaso, el pop y apoyándose en, sorpresa, unos teclados que le dan a todo el disco un aire casi retro, más entretenido pero también algo más amargo. Con un arranque difícil de olvidar (esos siete minutos de “Satellites”, como si Modest Mouse se convirtieran en el tramo final en My Bloody Valentine) y un repertorio plagado de aciertos, de giros sorprendentes y canciones contundentes (cuya cima es “Nowhere Nigh”, afilado trallazo de indie pop de manual con trazas de himno, que no deja indiferente y que agita a la vez la cabeza y el cuerpo; le siguen en contundencia “Mount Misery” una especie de medio tiempo acústico que se llena de los crujidos del feedback guitarrístico, la oscura y salvaje “Wedding in a Wasteland”, el ritmo marcial de “Prefix Free” que, de repente, se transforma en una maravilla de pop soñador, luminoso o, mi favorita, “Solemn Show World”, con ese inolvidable arreglo de teclado y un final dónde sacan una vena épica inédita pero más que interesante ), “Receivers” es un disco ideal para los tiempos que vienen, duros, llenos de frío y pobreza. Se esconde, en sus guitarrazos, aparentemente salvajes y juveniles, una mirada cruda, ambigua y a ratos desalmada, sobre la gente, y las ciudades. Son, creo, discos como este los que hacen falta justo ahora: nerviosos y eléctricos, convulsos, a ratos de un optimismo tonto y radiante y a ratos fruto de la confusión y la desesperación. Es el signo de los tiempos.

Fernando Navarro

¿Te ha gustado este contenido?...

También te gustará

Portada

PlayGround Food

¿Por qué las gominolas están hechas con piel de cerdo?

La industria de los dulces nunca ha escondido el uso de gelatinas de origen animal al consumidor final.

leer más
liarla

Historias

Cagarla en internet puede ser lo más rentable que hagas en la vida

Pasamos conectados en redes sociales el 10% del tiempo que pasamos despiertos, imposible no meter la pata.

leer más
prostitución

Actualidad

“Yo soy una prostituta, no una prostituida ni una víctima”

"Es mucho más popular hablar de salvar a las víctimas que de proteger a las mujeres que deciden trabajar follando".

leer más
Dora Maar

Cultura

Dora Maar, la artista a la que Picasso intentó destruir

“Necesito construir un halo de misterio en torno a mí, porque todavía soy demasiado conocida como la mujer de Pablo”.

leer más
yeezys

Actualidad

Esta empresa alquila las zapatillas más codiciadas del mundo por días

Perfecto para el postureo en Instagram.

leer más
Contaminación del aire ambiente: evaluación mundial de la exposición y de la carga de morbilidad

Actualidad

La OMS alerta: el 92% de la población mundial vive en zonas con aire contaminado

Cuando cada bocanada de aire te mata un poco más. 

leer más
Elon Musk

Futuro

Elon Musk explica cómo lo hará para mandar gente a Marte dentro de seis años

“En 2024 tendremos los sistemas listos para comenzar los viajes a Marte. El objetivo es hacer que todo el que quiera ir, lo pueda hacer”.

leer más
emilie

Books

Emilie se suicidó a los 17 años, ahora sus padres publican su diario

No es una novela de terror. Es la vida real de una adolescente real que ya se ha ido.

leer más

cerrar
cerrar