Re: ECM Re: ECM

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Ricardo Villalobos / Max Loderbauer Ricardo Villalobos / Max LoderbauerRe: ECM

8 / 10

Ricardo Villalobos / Max Loderbauer  Re: ECM ECM RECORDS

Las mejores portadas del mundo las tiene el sello ECM. Sí, la mayoría son paisajes y abusan de ese bucolismo algo predecible que habrá quien quiera identificar con la new age, pero contienen una poesía infinita en esas instantáneas de aguas en calma, laderas de montañas, cielos de todo color y composición nubosa, siempre con un uso inteligente de la luz –casi siempre en el amanecer–. Hay un libro, “Touching The Horizon” (Paul Griffiths y Steve Lake), que resume la larga historia de este sello de jazz alemán a través, sobre todo, de sus portadas y su pasión por los bosques, las escenas polares y las cordilleras. El lema de ECM, codificado por su fundador e ingeniero en jefe, Manfred Eicher, es “el sonido más bello después del silencio”, una máxima que todavía hoy se puede aceptar como dogma de fe: editan música a un ritmo excesivo para un bolsillo poco abultado, pero el nivel general es alto, nunca ha dejado de serlo, y un disco de ECM, como pieza sonora y visual –jazz atmosférico, música renacentista y contemporánea y algo de world music es lo que más editan–, es, ante todo, un objeto irresistiblemente bello.

Todo esto lo han tenido que tener en cuenta Ricardo Villalobos y Max Loderbauer en el momento en que accedieron a formar parte de la familia y trabajar en este “Re: ECM” que no es ni un disco de DJ ni una colección de remezclas, o al menos no en el sentido en que se había posicionado en el mercado la serie “ReConfigured” de la institución Deutsche Grammofon, en la que se invitaba a luminarias de la música electrónica para remezclar a su antojo piezas intocables de la música clásica. Aquí, el catálogo de ECM es el origen –tomando como referencia un disco, pero sobre todo la estética sonora colectiva del sello– a partir del cual Villalobos y Loderbauer edifican su discurso. Ellos describen las 17 piezas del doble CD como “estructuras sonoras” en las que libremente improvisan armonías y texturas, sosteniéndose en grabaciones concretas –aunque la materia sampleada es bastante laxa, a partir de discos de Alexander Knaifel, John Abercrombie, el violinista Paul Giger, Louis Scalvis, el trío Enrico Rava / Stefano Bollani / Paul Motian, el “Kanon Pokajanen” de Arvo Pärt y, muy especialmente, el álbum “Fabula Suite Lugano” del Christian Wallumrod Ensemble–, y que tienen como verdadero punto fuerte su decidida vocación ambiental.

Nada fuera de lugar, por supuesto, ya que en ECM siempre se ha perseguido unir en una estrecha línea del horizonte los mundos opuestos del vacío y la materia. El catálogo del sello se distingue por su ingravidez incluso cuando acude a músicos étnicos o free jazz, y la selección de Villalobos y Loderbauer –en los samples de origen; todo lo demás es una construcción libre en el estudio de grabación– empieza justamente por ahí, por empezar con un lienzo lo más blanco posible. Es por esto por lo que no cabe hablar de un disco de remezclas; las remezclas están condicionadas por un modelo que te puedes saltar, aunque tampoco esto es creación pura; “Re: ECM” suena a disco escrito en una de esas libretas pautadas con líneas rectas y espaciadas, un apoyo suave para empezar y, así, dejarse llevar para acabar siendo único, original, propio.

Lo que conservan Max y Ricardo de los originales es siempre lo que más les conviene para crear esta sensación de fantasía medio soñada a la que acaba amoldándose el disco –las improvisaciones de arpa en “Replob”, una percusión disonante apuntillada por pianos vagos en “Recurrence”, una nota de bajo en esa “Retimeless” que suena a jazz a dos mil metros de distancia y bajo el mar, las voces tratadas tanto del coro de Pärt en “Rekondakion” como de un spoken word en “Rethinkhiy”– y que consiga que, oído del tirón, y preferiblemente en penumbra, se acabe por perder la noción del tiempo. Por otra parte, y tras una incisiva revisión del master final de Manfred Eicher, el sonido es 100% ECM, entre gélido y oxigenado, tan sobrio en los sonidos como bello en los silencios. Quizá no se le pueda adjudicar a “Re: ECM” el mismo estatus creativo que a discos de músicos techno pasándose al jazz –en especial, los del Moritz Von Oswald Trio y el Vladislav Delay Quartet–, pero el resultado final es igualmente atrevido y, en este caso particular, extraordinariamente agradable.

Robert Gras

“Rekondakion”

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