Rappin’ With Paul White Rappin’ With Paul White

Álbumes

Paul White Paul WhiteRappin’ With Paul White

7.4 / 10

Paul White  Rappin’ With Paul White ONE-HANDED MUSIC

Paul White ya demostró en “The Dreams Of Paul White” que su veneno era la sampladelia con aromas retro y hongos alucinógenos en el bocata. Aquella suite palpitante de minitracks, parches imposibles, funk sucio, rock progresivo, synth pop, hip hop instrumental ultra freak y vinilos marcianos dejó a los amantes del beatmaking marginal con una polución en los tejanos del tamaño de un charco. Pocos pueden consagrarse con semejante rapidez, pero está claro que el londinense no se hidrata en el mismo abrevadero que el resto del ganado. Su nuevo álbum lo confirma: ahora que DJ Shadow pide a gritos que le vomitemos encima –quienes no han escuchado su nuevo single son unos afortunados–, los pastos del cut’n’paste más polvoriento le pertenecen por derecho propio.

Pero cuidado, los que esperan otra inmersión en las cubetas de rare grooves más apolilladas tendrán que abrir un poco su campo de visión, porque en “Rappin’ With Paul White” el británico adorna sus exploraciones de funk alucinógeno con MCs y hasta se atreve a darle la vuelta a la tortilla off beat angelina a su manera. Moe Pope, por ejemplo, escupe salivajos estilo Nasty Nas en un pañuelo de teclados vampíricos y claps dillaístas en la soberbia “Stampeding Elephants”. Homeboy Sandman lanza rimas espasmódicas sobre los chorretones de giallo alienígena y los tambores de guerra de “A Weird Day”. Guilty Simpson se aferra a su dicción apocalíptica flotando en el minimalismo tenebrista de “Trust”. Y el invento funciona.

Lo cierto es que, donde tantos otros beatmakers han fallado, Paul White consigue dar forma a un disco de productor como la copa de un pino. Sin desconexiones absurdas entre canciones, dándole un aspecto coherente a la geografía del álbum e integrando a los diferentes rappers a sus partituras, no viceversa. Así pues, los beats supuran esa artesanía retro freak que sólo él consigue aplicar a sus creaciones lisérgicas: el sonido arabesco y los coros Oompa Loompa de “Run Shit”, la psicodelia con pianos, música disco y guitarras enloquecidas de “One Life’s Pleasures”, y la embriagadora marcha robótica de “Doldrums” nos dicen que nuestro héroe está en su mejor momento. Y es que sólo un tipo tocado por los dioses podría fabricar un pepino de las proporciones de “Rotten Apples”, en compañía del MC Tranquill. La distorsión eléctrica casi insoportable, los coros de soul acelerados, las baterías saturadas de funk, el rock sucio…. Es uno de los mejores temas de rap del 2011 y lo digo sin pestañear. Bienvenidos al “White Album” de Paul White.

Óscar Broc

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