Random Axe Random Axe

Álbumes

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8.1 / 10

Random Axe  Random Axe DUCK DOWN

Son muchos los motivos por los que Black Milk se ha erigido en el productor más consistente y fiable del panorama hip hop actual, pero si alguien me obligara a elegir dos de esos razonamientos lo tendría claro: primero, esas baterías, las mejores del género con diferencia, protagonistas de un conglomerado de beats que nadie puede emular ni superar en términos de contundencia, empuje y rotundidad; segundo, de dimensiones más filosóficas, o casi, esa capacidad para modernizar y revolucionar por dentro la simbología del boom bap con un sonido de ambición experimental pero emoción retro que está poniendo patas arriba la escena.

Su sola presencia en alguna producción esporádica para grupos o MCs con buen gusto ya es motivo suficiente de atención y seguimiento, pero cuando el beatmaker de Detroit se lanza a la aventura con sus proyectos más personales hay que poner los cinco sentidos a su servicio. Después de “Album Of The Year”, para quien esto firma el mejor disco publicado en 2010, todo hacía pensar que Black Milk se tomaría un respiro para tomar distancia con un álbum al que todavía hoy le sigues encontrando nuevos secretos, pero parece que las intenciones del artista son otras: llega a las tiendas “Random Axe”, notable debut del supergrupo que integran él mismo y los MCs Sean Price y Guilty Simpson, dos pesos pesados del firmamento underground.

Un proyecto que aterriza con el objetivo de desmontar la creencia popular, y justificada analizando la historia, de que los supergrupos no dejan de ser una idea condenada al fracaso y la decepción. En este sentido, Random Axe demuestran que el aspecto más importante en este tipo de propuestas no es la suma de nombres ilustres sino el grado de interacción, entendimiento, compenetración y coherencia artística entre sus protagonistas. Black Milk sirve un variado y elástico compendio de beats rompedores para que tanto él, que también ejerce de MC, como sus dos partners in crime ejecuten a su libre antojo. La gracia del invento reside, principalmente, en la lógica interna que tienen sus respectivos discursos líricos y sus respectivos flows en un mismo viaje expresivo, como si en realidad llevaran toda la vida juntos y no existiera en ningún momento la idea de plan trazado y diseñado.

Musicalmente, “Random Axe” no es “Album Of The Year”. Tampoco es lo que se le pedía al proyecto. Con criterio, el de Detroit ha optado por aglutinar una colección de beats menos compleja y barroca, quizás también influido por la presencia de dos rappers de calle y por la necesidad de articular un sonido más convencional, y se ha desmarcado con honestidad y naturalidad de los parámetros de excelencia que le precedían. El mérito y el acierto de todo ello es que incluso en una tesitura más ortodoxa y sencilla, en un contexto de normalización estética, el hip hop según Black Milk mantiene intactas sus credenciales rupturistas e innovadoras, aportando otro salto de calidad y otro capítulo asombroso a la cosecha boom bap reciente. Y J Dilla, ahí donde esté, sonríe orgulloso: su mejor alumno no da tregua.

David Broc

“The Hex”

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