We All Raise Our Voices To The Air We All Raise Our Voices To The Air

Álbumes

The Decemberists The DecemberistsWe All Raise Our Voices To The Air

6.8 / 10

La mejor manera de publicar un grandes éxitos cuando has dado el salto a una gran compañía (algo que los de Colin Meloy hicieron tras editar su tercer disco, el estupendo y muy, quizá hasta más de la cuenta, R.E.M., “Picaresque”) y no dispones de los derechos de todo tu repertorio, pasa por convertir el mejor de tus directos en una nueva referencia de tu catálogo. Aunque a menudo un álbum en directo es también una buena forma de despedir una etapa y dar la bienvenida a otra (el clásico borrón y cuenta nueva), el caso de The Decemberists parece ser el primero, porque de todos es sabido que las grandes compañías adoran los grandes éxitos (¿para qué arriesgar editando nuevo material si pueden enlatar los clásicos de la banda y asegurarse un buen puñado de ventas?) y ahora también la sesiones iTunes (de hecho, una sesión para iTunes figuraba como última referencia hasta la fecha de la banda, editada al poco de su último trabajo, el smithsoniano “The King Is Dead”). En cualquier caso, “We All Raise Our Voices To The Air” vale tanto como lúdico resumen (Meloy intenta hacerse el gracioso todo el tiempo, por ejemplo, mientras hace corear a su entregado público un “la-la-la” para la versión extralarga del “Billy Liar” de “Her Majesty”) de lo que ha sido la ya algo considerable carrera de The Decemberists (y no es de extrañar porque nos encontramos en el momento exacto, pues su último trabajo era el número seis, esto es, el que hace tres con Capitol, y todos sabemos que las carreras discográficas acostumbran a funcionar por trilogías) como carta de presentación para aquellos que se quedaron en los singles o que apenas han oído hablar de ellos como el híbrido perfecto entre el tristón pop de cámara (el Big Sound) de finales de los 80 y principios de los 90 (sí, otra vez, R.E.M., pero también The Waterboys) y el alt-folk festivo y a ratos (muy 60s y) desesperado de The Jayhawks. En definitiva, 20 canciones extraídas de un par de conciertos de la gira estadounidense del citado “The King Is Dead” que olvida su experimento conceptual del 2009 (el irregular pero valiente y espectral “The Hazards Of Love”) y se centra en sus tres primeros discos y, obviamente, el último.

El álbum (doble en CD, triple en vinilo) se abre con “The Infanta”, el entusiasta primer corte de “Picaresque”, su último disco con Kill Rock Stars, y prosigue con una canción sobre el fin del mundo (palabras del propio Meloy), “Calamity Song”, que poco difieren, en uno y otro caso, de las originales (y aquí es cuando la coartada del grandes éxitos toma fuerza) porque, a excepción de los (muy logrados) intentos de crear temas monstruo (o cómo reunir las tres señoras Crane, “The Crane Wife 1, 2 and 3” en un sólo corte, de más de 16 minutos), el directo no ofrece mayor riesgo que el de repaso (no cronológico) de la historia de la banda, con temas que apenas se alejan tres centímetros de la versión de estudio (quizá “Down By The Water” luzca ligeramente más fresco pero poco más) y que en vez de expandirse y ganar en profundidad, se limitan a reproducir lo que oímos una y otra vez al radiar cada uno de sus discos (y estamos pensando en, por qué no, “All Arise!”). No puede negarse, sin embargo, que su directo tiene algo de magnético ( “The Soldiering Life”), pero el mérito les corresponde a sus canciones, que pueden ser reinterpretadas una y otra vez y sonar tan potentes como la primera vez. Los casi inexistentes volantazos (el a cappella sideral de la parte final del “We Both Go Down Together”) dejan claro que los de Meloy se mueven mejor cuanto más pautado está el camino, pese a que su único intento de ópera (pop) rock hasta la fecha (el más planeado de todos ellos) no figure entre lo mejor de su discografía. En definitiva, un buen álbum de directo que no es más que eso, un álbum de directo, que quizá emocione a los fans y deje algo más que frío al resto.

The Infanta

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