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Zombie Nation Zombie NationRGB

7.2 / 10

La droga necesita de tipos como Florian Senfte. Su música, atropellada, eléctrica y llena de subidones mareantes, es el perfecto antídoto para todo DJ que necesite subir la temperatura de la pista de baile con urgencia. Zombie Nation es una escudería fiable, de las que más diría yo, especialmente cuando ya son más de las 4 de la madrugada, los estupefacientes remiten y las reses necesitan buenas descargas de tech-house peleón y electro farlopero para volar de nuevo. Después de dejarnos un tête à tête agotador con Tiga bajo el seudónimo ZZT –el reciente “Partys Over Earth” grabado al alimón con el canadiense, no está nada mal–, el productor barbudito vuelve a la carga en Turbo, en colaboración con su propio sello UKW, con un nuevo clavo oxidado de ritmos fiesteros; himnos instantáneos de usar y tirar marcados por el inequívoco sello de calidad/suciedad de la Nación Zombie.

Ya pudimos comprobar en el EP de adelanto “Meathead” –los cuatro temas han sido incluidos en el álbum– que al alemán de pelambrera engrasada no le cambia ni su puta madre, con perdón. Senfte es uno de esos macarras de la electrónica que se pasan por el slip amarillento las opiniones de la crítica y las disquisiciones de los puristas. A este perro de presa tan sólo le interesa hacer bailar a la gente, levantar festivales enteritos, poner cachondas a las chicas con sus bajos y hacer que las pastillas suban hasta la estratosfera. Y a fe de Dios que sabe cómo hacerlo. El track “Meathead”, sin ir más lejos, es uno de esos pepinos llenos de clembuterol marca de la casa: sonidos taladrantes en modo montaña rusa, melodías en los sintetizadores que se clavan como espinas dentadas en tu cerebro, ritmo house con extra bounce en los graves y mucha cremallera arriba y abajo.

La virtud de Zombie Nation es encajar pequeñas y sencillas piezas, sonidos y efectos aparentemente simplones hasta convertirlos en una máquina de ruido tan vigorizante que te mueve de forma casi inconsciente. No te das cuenta y el cogote tiembla como Fukushima. Quizás no tiene la capacidad de melódica de otros, ni siquiera el afán por renovar su discurso y adaptarse a las nuevas corriente bailables, pero diablos, por mucho que sus días de reinado hayan pasado –quién no recuerda la increíble “Kernkraft 400”, uno de los himnos más conocidos de la música de baile de los últimos 20 años–, Senfte sigue fabricando party music con dos cojones, efectiva a rabiar, abierta a sensibilidades de toda procedencia musical y todavía con ese punto dark, punk, denso y algo guarro que define su universo.

Así pues, que nadie espere visualizar nuevos horizontes y nuevas sensibilidades en las composiciones del alemán, porque lo que esconde “RGB” no es más que otro disco de Zombie Nation sin adulterar. En el quinto larga duración de Senfte hay lodazales de sintetizadores que te voltean los sesos hasta dejarte lelo ( “Sigma”), psicodelia ketaminera con ritmos líquidos ( “Attic Sundays”), electro oscurísimo rayano en el EBM (brutal “Momplays”), tech-house ruidista con subgraves infernales ( “Pony”), breakbeats anfetamínicos con ráfagas de disco satanista ( “Jacky”) e incluso extraños experimentos de space funk lisérgico con falsete incluido ( “Tryouts”). Zombien Nation todavía da miedo, por mucho que los paladares finolis le vean como un fósil para pastilleros. Sigue siendo un inglourious basterd. Y eso nos encanta.

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