R+B=? R+B=?

Álbumes

Aeroc AerocR+B=?

6.3 / 10

GHOSTLY INTERNATIONAL

Geoff White se ganó el respeto de los sommeliers de la electrónica microscópica, gracias a un sonido technoide suturado con lupa en el quirófano. Precisión de relojería, habilidad en los puzzles bailables más desnudos, eficacia contrastada en la construcción de esqueletos 4x4 con incrustaciones de pedrería digital… Pero algo le ocurrió en el camino. Nadie sabe qué clase de epifanía experimentó el productor estadounidense, pero lo cierto es que de los páramos subatómicos pasó a exploraciones más aburguesadas en un marco de energías muchísimo más bajas. Ecuaciones exploradas y explotadas hasta la saciedad, en suma, por la ciencia más pedestre del beat.

El resultado fue “Viscous Solid”, un LP para Ghostly International que combinaba la relajación de la guitarra acústica con rítmicas sesteantes, suspiros en la noche y breaks relajados. El mal estaba hecho. Su caché bajó considerablemente. No era esa una fórmula precisamente novedosa; el pulso blandengue de sus nuevas aventuras musicales no convenció a los enemigos del edulcorante y el Ibuprofeno. Lo curioso es que, en lugar de lamerse las heridas y volver a intentarlo con otro arsenal, White ha dejado pasar siete años tan solo para amartillar de nuevo la misma propuesta. De su anterior álbum a este “R+B=?” no hay evolución posible, tan solo un charco inmóvil de continuidad para el que no parece que haya transcurrido el paso del tiempo. Mientras fuera de la burbuja el beatmaking ha evolucionado hasta alcanzar cotas de complejidad altísimas, Geoff White sigue ensimismado en su propio discurso de algodón azucarado, una amalgama de electrónica sedosa y hálito cuasi new age que parece una discreta actualización del sonido Café del Mar.

Construido con mimo y muchos besitos sobre una base inalterable de melodías de guitarra acústica y bleeps narcotizados, el segundo LP de Aeroc no deja huella, más bien pasa ante tus ojos como una mariposilla cibernética saltando de amapola en amapola. Los experimentos más arriesgados con la percusión son los que aquí se llevan el premio gordo. Hablo de la intrincada red de beats asimétricos y efectos minimalistas de “Avalon Blonde”, de la bossa nova futurista y las capas ambientales de “For Sake” y de los pasajes más influenciados por la herencia Boards of Canada –magnífica “Some Kisses”–. El resto del tracklist se convierte en un burbujeo de ritmos tenues con espíritu hip hop, líneas de guitarras tristonas, sintetizadores otoñales, bleeps de juguete y arrebatos de chill out que parecen sacados de una recopilación de los 90. Para qué andarnos con rodeos, no están los tiempos como para preguntarse a qué huelen las nubes. Los escualos del future beat queremos saber a qué huele la sangre, y aquí no hay una sola gota.

Óscar Broc

Aeroc - R+B=? by ghostly

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