Presents Kentje’sz Beatsz Presents Kentje’sz Beatsz

Álbumes

Anti-G Anti-GPresents Kentje’sz Beatsz

7.9 / 10

Anti-G  Presents Kentje’sz Beatsz PLANET MU

Si has oído el nombre de Anti-G con anterioridad, seguramente iba acompañado del vocablo “bubbling”. A pesar de de ser un término que no se ha extendido hasta los últimos tiempos, cuentan que surgió a finales de los 80, cuando DJs holandeses (mayoritariamente inmigrantes de las antiguas colonias) empezaron a pinchar discos de dancehall jamaicano a la velocidad equivocada. A pesar de ver como el público quedaba inmediatamente prendado de esa traslación en el tempo y el feeling, a día de hoy los clubes se han visto irremediablemente invadidos por el house holandés de aire populista. Esto ha llevado a una nueva generación de jóvenes –que incluye a los primos De Schuurman y a Shaun-D– a sintetizar un nuevo estilo que ha pasado a denominarse “bubbling house”.

Más que el líder de ninguna escena, es más fácil imaginarse al joven Kenrick Connor (18 años) encerrado en su habitación, a modo de hacker utilizando software pirata. Con el alias Anti-G y con títulos como “OepSs Te Hard!” o “THE FUCKING ERROR!!!!!!!” parece como si quisiera confundir su hábitat con las aguas pantanosas de la red. De hecho, rastrear las redes sociales holandesas era, hasta hace poco, la mejor manera de toparse con los mencionados tracks, así como otros recopiladas en este su primer álbum, el excelente “Kentjesz Beatsz”.

Como sus coetáneos, parte de una paleta de sonidos de lo más restringida pero que, sin embargo, parece diseñada para provocar sacudidas eléctricas aunque uno se encuentre a varios pasos del altavoz. A diferencia de ellos, sin embargo, rehúsa sobrecargar los arreglos, las dinámicas y el espectro de frecuencias del modo en que esperarían habitualmente lo clubbers y los DJs. Sus bocetos, siempre cortos y en ocasiones violentos, son proclives a llevar tus nervios al límite. La mayoría suenan como si hubiesen sido grabados dentro de una caja metálica, envueltos en reverberaciones lejanas de sirenas y bocinas. Muchos aderezados con alaridos y sonidos ásperos propensos a inducir escalofríos y sacudidos con polirritmos disloca-huesos.

A pesar de que la atmósfera predominante sea de lo más belicosa, no es ni mucho menos excesivamente severa o rigurosa. Incluso las tensas punzadas de las catárticas “CrazyShit” o “Bubbling Cause Trouble” se ven aligeradas por cierto espíritu guasón y una sutileza algo tosca, pero sutileza al fin y al cabo. Del mismo modo, se trata de un disco en el que la monotonía no tiene cabida. Así es como nos topamos con giros cyber-soca o efluvios de calypso mecanizado ( “A Hype Up System”, “Trille Tot Je Doodvall!”). En otros cortes, en cambio ( “Its Just Fresh Hiphop”, “Turn The Hiphop On”, “Reggeaton Man!”), el tempo se reduce a la altura del betún (en comparación con las demás, se entiende). Que la estética de su sonido pueda ser, a la vez, tan terca e inquietante como plural y llena de matices demuestra que estamos ante uno de esos bichos raros que sabe extraer lo pertinente de entre la chatarra de diversos géneros. Y todo utilizando materiales de lo más humildes.

Es tentador culpar a a la tecnología que hace posible los ahora ubicuos “estudios en una caja”, de manera que tanta música de baile parezca demasiado calculada y sin riesgo hoy en día. Y es que es posible que ello posibilite que, por primera vez, sea más fácil elaborar pastiches precisos que no dejarse llevar por la experimentación descarnada. Pero con estas mismas herramientas, sin embargo, (concretamente con el Fruity Loops, que también utiliza Skream), Connor reafirma el arte de que no te importe un pimiento todo lo explicado en este párrafo. Como viene siendo habitual últimamente, Planet Mu vuelve a ganarse crédito por sacar a la luz música asombrosa de la relativa obscuridad en la que se encontraba.

Robin Howells

“Oepps Te Hardd!”

¿Te ha gustado este contenido?...

cerrar
cerrar