Presents In Motion #1 Presents In Motion #1

Álbumes

The Cinematic Orchestra The Cinematic OrchestraPresents In Motion #1

7.5 / 10

Recuerdo cuando Jason Swinscoe entró en escena: era 1999 con un álbum que llevaba por título “Motion”. Trece años después, parece como si se hubiera cerrado un círculo altamente armónico con “In Motion #1”, un disco que comparte el título y la intención, y que persigue en la música una cualidad sinestésica, según la cual los sonidos ‘se ven’. A Swinscoe, cuando fundó su banda The Cinematic Orchestra, le interesaba el cine por encima de todas las cosas –el nombre de la banda iba de frente, nunca engañó a nadie–, y quería hacer suya la frase célebre de Stanley Kubrick, que ha ido repitiendo a lo largo de todo este tiempo, que afirma que “una película es, o debería ser, más como la música, y no tanto como una ficción”. “Motion” cruzaba los lenguajes del jazz y las bandas sonoras de temática indie (que puede ser, o no, sinónimo de atmosférica) y circulaba con gracia sobre oboes, percusiones ligeramente trip hop y líneas de cuerdas, a medio camino entre las orquestaciones electrónicas de UNKLE, las partituras de Steve Reich y el jazz cósmico de Sun Ra. Desde entonces, The Cinematic Orchestra ha vuelto a ese punto, una y otra vez, inflexible en su idea de lo que debe ser la música, cómo debe tocarse y qué debe evocar. En todo este tiempo Swinscoe y sus músicos han firmado trabajos notables –mi favorito es el recuento de remezclas, “Remixes 98-2000” (Ninja Tune, 2000), junto con “Ma Fleur” (2007)–, y ha cumplido su sueño de entrar en el cine, más que evocar el cine. En 2003 reconfiguraron completa la banda sonora de “Man With A Movie Camera” –el clásico del documental soviético de Dziga Vertov, al que también dedicó una partitura nueva Michael Nyman–, y han tocado sin descanso, algo que ha quedado documentado en una ristra larguísima de grabaciones en directo. Tras todo este tiempo, la banda es una máquina perfectamente engrasada.

Ahora ha llegado el momento de extender la idea aún más lejos. Cuando emergió The Cinematic Orchestra muchos artistas soñaban con trabajar para el cine –eran los días de las ‘bandas sonoras imaginarias’–. Hoy, sobre todo en el ámbito neoclásico en el que ellos también han entrado por la puerta de atrás, ese deseo está plenamente colmado. Así que es natural volver al punto de partida –otra vez, ese círculo completo– y hacer música para cine, soñando y pensando el cine, pero sin el cine en sí. “In Motion #1” trata sobre eso: de escoger unas cuantas películas, de verlas, de asimilarlas, y de escribir música a partir de ellas, no para ellas.

Aclaración: “In Motion #1” no es un álbum nuevo de The Cinematic Orchestra, sino un proyecto dirigido personalmente por Jason Swinscoe en el que han participado músicos como el pianista (y skater) Austin Peralta y el austriaco Dorian Concept. De las siete piezas, cuatro llevan la firma de The Cinematic Orchestra – “Necrology”, “Entr’acte”, “Regen” (con el cantautor folk Grey Reverend) y “Manhatta”; el resto vienen firmadas por Austin Peralta ( “Lapis”) y por Dorian Concept en colaboración con Tom Chant (el saxofonista de The Cinematic Orchestra, así pues todo queda en casa) en “Outer Space” y “Dream Work”. Son composiciones aparentemente desconectadas pero que, en conjunto, arman un escenario muy homogéneo –sólo me desentona “Regen”– por las líneas comunes que guían toda la música: pianos melancólicos, cuerdas lacrimógenas, más una sensación de ambiente que de virtuosismo.

Por ejemplo, “Necrology” –basado en el corto de Standish Lawder– suena agitado por una percusión nerviosa, pero es una tormenta aplacada por la calma de unos vientos que suenan amainados, como una brisa fresca, hasta que entran los violines para arrojar luz y despejar las nubes negras. “Lapis”, basada en el corto de animación de James Whitney y con el piano de Austin Peralta –sin virtuosismo apenas, subrayando las cuerdas como si fuera una colaboración aplazada entre Keith Jarrett y el antes citado Nyman–, profundiza en ese ambiente calmado, como también las dos colaboraciones conjuntas de Dorian Concept y Tom Chant partiendo de imágenes de dos cortos de animación de Peter Tschekassky, a pesar de que el saxo quiere surgir de la música en relieve, como lo hacía John Lurie en la música de The Lounge Lizards en las bandas sonoras de Jim Jarmusch. Bello es también el momento dedicado a “Manhatta” –un corto documental de 1921, la réplica desde Nueva York al cine de Dziga Vertov, que es otra manera que tiene The Cinematic Orchestra de cerrar su círculo–, y absolutamente esencial la lectura para el corto surrealista de René Clair, “Entr’acte”, 20 minutos en los que parece que nos falte el aire de tanta ingravidez y se completa el propósito del proyecto, o sea, ver la música más que escucharla, sentirla como una historia (o una poesía) y no tanto como una colección de sonidos, y tras mucho tiempo acomodado en las orillas del trip hop, un triunfo personal para un Jason Swinscoe que ha vuelto a encontrar el camino.

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