Álbumes

Andrew Weatherall Andrew WeatherallA Pox On The Pioneers

7.5 / 10

Ya en el lejano recopilatorio “Nine O’clock Drop” ( Nuphonic, 2000) (con temas de Gina X Performance, 23 Skidoo, ACR, The Normal, 400 Blows o Aswad), Andrew Weatherall dejó claro su amor por el sonido turbio y experimentador del post-punk más atrevido: allí donde el rock, el punk, la electrónica y el dub se magreaban gloriosamente. Aquel disco, que el propio Weatherall calificaba como banda sonora de su adolescencia (a la hora del título él y sus colegas se tomaban la pastilla para llegar bien entonados al centro del Londres después de un largo viaje en coche desde el extrarradio: adivinen qué sonaba en el cassette), sentaba las bases de su progresivo desapego hacia una electrónica de la que él puede considerarse sin ningún reparo histórico socio colaborador. Ahora, después de años de devaneos con el rock –básicamente, su etapa Two Lone Swordmen junto a Keith Tenniswood desde “From The Double Gone Chapel” ( Warp, 2004), disco donde hasta había una versión de The Gun Club, aunque nunca ha dejado de lado los CD-mixes, las remezclas y las sesiones– su primer disco a su nombre (nada de Two Lone Swordmen, The Sabres of Paradise o cualquier otro alias espadachín) presenta una fórmula totalmente consolidada más cercana a un formato estándar de canción en el que los bajos robustos y las guitarras chirriantes comparten protagonismo en casi todos los temas con la voz del propio Weatherall (cosa que no creeré hasta que no lo vea) acompañado (dicen que) por Bobby Gillespie ( Primal Scream) y Sophie Braithwaite.

En fin, la eliminación de algunos instrumentales divagantes y el refinamiento de la fórmula de calculada evocación post-punk eleva este “A Pox On The Pioneers” (con su portada-homenaje a Shackleton: el explorador, no el fundador de Skull Disco) muy por encima de sus últimos logros y obliga a dejar de lado el revisionismo intrínseco de lo que estamos oyendo. Estribillos rodeados de guitarras, bajos y programaciones de tendencia oscura, pero que buscan la efectividad más inmediata. A veces recuerda a una versión menos festiva de la escapada amable y groovy de Mick Jones a Big Audio Dynamite (la titular “A Pox On The Pioneers). Canciones (sí, sí, canciones) como “Fail We May, Sail We Must”, con ese estilo de melodía discursiva que ya aparecía en “Punches And Knives” (de “From The Double Gone Chapel”), la joyita pretendidamente sensible “Privately Electrified” con un estribillo digno de The Clash (lo mismo que “Let’s Do The 7 Again”), la balada (muy The Cure) “Built Back Higher”, incluso los instrumentales dan el pego: “Selective Walking” (hasta los títulos son gloriosos) podría estar en uno de los primeros discos de New Order y “All The Little Things (That Make Life Worth Living)” sería como 23 Skidoo remezclando a OMD. En definitiva, si sólo has de comprar un disco de post-punk este año, que sea éste.

Half Nelson

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