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The Drums The DrumsPortamento

8 / 10

ISLAND / UNIVERSAL

Es de todos sabido que el segundo disco es el más difícil de afrontar para una banda porque a menudo se les presenta la siguiente disyuntiva: madurar el sonido que forjaron en su debut o bien adentrarse en otros senderos. En esas mismas estaban The Drums, que se estrenaron en largo justo a tiempo para el inicio del verano 2010 y que ahora, poco más de un año después, ya tienen listo su segundo trabajo, “Portamento”. La elección en su caso fue algo más sencilla. Por un lado, porque se toparon con la “devastadora” marcha de uno de sus guitarristas, Adam Kessler. Y, por el otro, porque el trío restante ahora reniega de cortes como “Let’s Go Surfing”, su canción más popular y ejemplo indiscutible de su lado más naíf y pop (hasta tal punto de que ya no la tocan en sus conciertos, algo realmente sorprendente en un mundillo en el que muchos grupos viven de rentas). Así las cosas, Jonathan Pierce y compañía se decidieron a cambiar de rumbo, algo que han venido reiterando en mil y una entrevistas y que se hizo más evidente que nunca cuando anunciaron el título del disco, que viene a significar la transición entre un sonido y otro, y mostraron un, entonces, misterioso vídeo que contenía un fragmento de un tema con unos teclados de inclinaciones kosmische. Pero entonces llegó el primer adelanto, “Money”, y todos nos preguntábamos si nos habían tomado el pelo. La pieza era tan rematadamente adictiva y recordaba tanto a The Wake como muchos de los primeros temas que grabaron.

Tras una rápida primera escucha, “Portamento” te deja la sensación de que no habían reformulado demasiado su imaginario sonoro. Las referencias a bandas británicas como The Smiths, New Order, The Cure, Joy Division, Orange Juice y los ya citados The Wake siguen ahí. Pero conforme te vas adentrando en el álbum notas que The Drums no nos habían engañado del todo. El inicio del álbum, especialmente por lo que se refiere a las cuatro primeras canciones, parece la continuación lógica del debut. “Book Of Revelation” se encuentra en las mismas coordenadas musicales, pero aquí, en lugar de hablar del sol, de los mejores amigos, de irse a la playa y surfear por las olas, se trata la espiritualidad (recordemos que Pierce creció en el seno de una familia de pastores de una iglesia pentecostal). Pero todo ello sin olvidarse de sus característicos estribillos pegadizos: “I’ve seen the world, and there’s no heaven and there’s no hell / And I believe / That when we die, we die”. Es decir, la fórmula es prácticamente la misma, los ingredientes no tanto. Las letras de los de Brooklyn son autorreferenciales, tocan temas más espinosos y han madurado a la vez que lo han hecho ellos, aunque parezca mentira que todo ello haya ocurrido en el lapso de quince meses. Otro de los grandes momentos de este cuarteto inicial es “What You Were”, la primera pieza que escribieron tras el abandono de Kessler, y en cuyo inicio por fin se intuyen guiños a una banda que no sea británica, The Strokes.

Una vez avanzas más allá de “Money” los cambios empiezan a ser algo más evidentes. Las hiperactivas guitarras siguen ahí, pero los teclados les comen terreno –para este álbum decidieron rescatar un sintetizador modular que Jacob Graham confeccionó años atrás–. Se puede escuchar en “Hard To Love”, pero se hace especialmente patente en “Searching For Heaven”, canción que los oídos más atentos reconocerán al instante. En efecto, es la que utilizaron en el teaser del álbum que comentábamos antes. Aunque lo cierto es que es la única pieza que de veras tiene esas influencias kosmische que pensábamos que iban a impregnar todo “Portamento”. Al menos sirve para demostrar que a The Drums también les fascinan artistas de calado electrónico como Kraftwerk y Wendy Carlos.

“Searching For Heaven” es el punto de partida del fragmento del álbum más profundo y sólido. Los temas empiezan a teñirse de oscuridad, y la euforia y el optimismo de los primeros The Drums dan paso a una desolación y tristeza que se hace palpable en “Please Don’t Leave” e “In The Cold”, respectivamente. Por su parte, “I Need A Doctor” nos habla del día a día de una persona mentalmente inestable. Y así hasta llegar al punto álgido de “Portamento”, “If He Likes It Let Him Do It”, genial título y mejor canción. Aquí entra en escena todo lo mejor que puede dar de sí la banda de Jonny Pierce: ese repertorio de trucos vocales que tanto ha enamorado a los fans del grupo, un más que atractivo uso de los sintetizadores, la saltarina guitarra marca de la casa y una letra que nos cuenta lo que, fruto de la desesperación, del deseo y la lujuria, puede llegar a hacer uno para conseguir el amor de otro. Bienvenidos a The Drums 2.0.

Álvaro García Montoliu

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