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El Guincho El GuinchoPop Negro

7.6 / 10

El Guincho

YOUNG TURKS

Asumámoslo desde el principio, “Alegranza” es un listón muy difícil de superar. Más allá del bombo que consiguió el disco aquí y allende los mares, independientemente del calado que tuvo en la vida de cada uno de nosotros, el anterior disco de El Guincho significó un soplo de frescura y originalidad extrema fraguado en la humildad que da ser un desconocido y la falta de recursos generalizada con la que convivimos la inmensa mayoría de jóvenes residentes en Barcelona. Pablo Díaz-Reixa jugaba a la sampladelia con su portátil y su bagaje musical particular desde algún bar de la ciudad condal. El resultado dejaba entrever esa austeridad de recursos entre los infinitos destellos de alegría. Pobre pero muy digno; jodido pero contento, venía a decir el canario con su segundo álbum. Y a los demás, inevitablemente, ese discurso se nos contagió para levantarnos el ánimo. Luego llegó el éxito inusitado, la gloria, la prensa, una gira extenuante. Y he aquí la primera diferencia de este “Pop Negro”; Pablo Díaz-Reixa jamás volverá a ser ese joven habitante de la ciudad condal de vida precaria que mata el tiempo jugando a hacer música mientras intenta llegar a fin de mes con algún euro en la cuenta corriente. Pablo ahora es El Guincho, un tipo que ya ha dejado huella en la música estatal por haber traspasado las fronteras con tal incidencia.

“Pop Negro” ha sido construido con un método diametralmente opuesto a “Alegranza”, pues las circunstancias así lo han dispuesto. Un estudio en Berlín, grabaciones aquí y allá, músicos, instrumentos, ejecuciones en el momento, pre-grabados manipulados a capricho: si puedes permitirte tener los recursos ¿por qué no experimentar con la producción? Esta vez El Guincho ha construido las melodías a su antojo, desaparece la reinante presencia del patrón cuatro por cuatro de los loops y la superposición de capas concordantes. La cosa, como su nombre indica, se pone más pop. Y también más negra, en el sentido de que no hay en este álbum la alegría desbordante y “chorreosa” del anterior disco. No me malinterpretéis, “Pop Negro” es un disco “buenrollista”, pero no te entran ganas de hacer la conga por la calle, como pasaba con “Antillas”, Kalise o “Fata Morgana”. Sin embargo, el canario le ha cogido el truco a las percusiones y ritmos caribeños, a las superposiciones de congas, steel drums, marimbas y demás habituales de eso que acabamos llamando “tropicalismo” para facilitar la faena. A veces más fiel a su anterior trabajo, como en “Guetto Fácil” –derivado ensoñador de “Fata Morgana”, entrañablemente épica, hace que acabes amando esos coros–; a veces más alejado de la etiqueta exótica, como en “FM Tan Sexy”, cuyo regustillo ochentero y ese “algo” de groove funky la alejan del repertorio habitual de El Guincho. Todo sea dicho, en ocasiones pierde el norte y se le va la mano sincopando, desorganizando el ritmo y complicando el patrón, como en “Muerte Midi” o “(Chica Oh) Drims”.

La cuota pop se amplía también en el apartado vocal. La voz de Díaz-Reixa se aprecia más y mejor, pasa del segundo plano al papel co-protagonista. Y esta faceta de vocalista será, casi con seguridad, lo que más cola va a traer de “Pop Negro”. No es nuevo que cante, pero sí es nuevo que El Guincho te haga cantar cuando escuchas su música. Rimas asonantes o simplemente inexistentes que descolocan; el discurso, entre ambiguo e ininteligible, también descuadra a priori. Pero después de escuchar varias veces el disco, ese discurso comienza a tomar sentido, así como la asonancia coge rítmica y armonía. La prueba del algodón es que acabas parafraseando, coreando, tarareando y silbando largo y tendido. Y muchas veces lo haces por mimetismo e identificación con esas historias intermitentes que hablan de amores a distancia, de desencuentros “parejiles”, de destinos que se separan por incompatibilidad de caracteres o disimilitud de pareceres. En “Bombay”, que abre el disco y que promete permanecer en mi iPod hasta que el año acabe, es tan difícil encontrar una rima como evitar esbozar una sonrisa y un cristaleo de ojos rememorando algún pasaje amoroso. Sí, suena ñoño y tontipop, pero apelar a los sentimientos es lo que funciona en los discursos. Añádele sentido del ritmo y tienes un hit atemporal y para todas las edades. Esa es la auténtica gracia de la evolución sónica del canario: sigue sonando fresco pese a no contar con el factor sorpresa de su precedente. Sigue sonando transversal pese a lo peculiar de su estilo. Y, le pese a quien le pese, Pablo hace música tan inusual como atractiva, tan querible como odiable. La excepcionalidad, que continúa estando presente, lo convierte en un producto apto para todos los públicos. Mónica Franco

El Guincho - FM Tan Sexy El Guincho - Bombay

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