Pols Pols

Álbumes

Bradien BradienPols

7.4 / 10

En el altamente recomendable “Linden”, debut de los barceloneses Bradien, se podía detectar el primer coqueteo del grupo con una fórmula arty de lo más alimenticia: en el corte “N In S”, John Giorno entonaba uno de sus poemas sobre una de las bandas sonoras futuristas de la formación catalana. El encargado de leer dicha pieza en los directos de la banda –Giorno, como debería saberse, es americano– fue el poeta Eduard Escoffet, y lo que comenzó como una colaboración a priori circunstancial terminó cristalizando en una entente cuyos frutos se recogen en abundancia en “Pols”, uno de esos discos que no se pueden escuchar durante el día.

El segundo álbum de Bradien, pues, es una fusión de poesía invernal y pasajes instrumentales de gran profundidad. Las constantes del trío de spa.RK adquieren un nuevo relieve y una textura mucho más gomosa cuando dan cobijo al verbo de Escoffet. Es una simbiosis de postales sonoras intimistas y poesía geométrica que discurre por todo el disco como una humareda embriagadora. Uno uno tiene la sensación, después de finiquitar varias veces el álbum, de que la métrica neblinosa y la imponente voz de Escoffet estaban esperando encontrarse, el destino les tenía que unir tarde o temprano. “¿Dónde has estado todo este tiempo?”, parecen decirse músicos y poeta, porque hay en esta retroalimentación algo que trasciende la mera superposición de discursos, lo que nos ofrece “Pols” es un fluido homogéneo que funciona como un solo elemento, como una unidad.

Con nocturnidad y tecnología. La belleza de “Pols” es extraña, inquietante a veces. Desprende un hálito acre y dulzón al mismo tiempo. Atrapa. De ello se encargan las evocadoras polaroids de un Escoffet que propone abstracciones e imágenes que van de dentro hacia fuera. Imágenes recitadas que se convierten en el eje vertebrador de un discurso fascinante, perfectamente ajustado al colchón musical de Bradien. En la instrumentación, Daniela Cugliandolo, Pope y Matías Rossi bucean en lagos escarchados de pop abstracto y electrónica detallista. En “Festa” le dan vida a los recitados pulsátiles de Escoffet a base de guitarras acuosas y electrónica de juguete. En “Terra” crean mundos extraños en dimensiones paralelas, parajes hipnóticos donde la trompeta suena en un colchón de agua y la poesía queda marcada por un tono gutural sobrecogedor. “Fer-Me Una Casa” es un soundtrack imaginario absorbente, alimentado por un riff amorfo que gotea intermitentemente sobre vientos epidérmicos y efectos espaciales (que no especiales). Precioso, evocador, inteligente, “Pols” es un álbum cultureta, sí, pero también delicioso. Uno de los mejores experimentos que han salido este año de los laboratorios más avanzados de la península.

*Puedes escuchar el disco al completo aquí

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