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Jodey Kendrick Jodey KendrickPlus 10

7.5 / 10

Jodey Kendrick deslumbró a los más viejos del lugar cuando abandonó las dependencias de Napalm Enema para jugar en las grandes ligas del braindance, esto es, para codearse con la ‘freakerie’ suprema de la escudería Rephlex. El perfil encajaba perfectamente en casa Aphex y a fe de Richard D. James que el chaval dio la talla. Su primer maxi para el sello británico, “I.S.C.”, dejó claro que lo suyo era recuperar el sabor de finales de los 90, siendo fiel al libro de estilo de Kosmik Kommando y las posteriores series Analord de papá AFX. Aquel talento en bruto cristalizó en el disco alumbrado en formato digital “Plus 10”, un baño de acid raver y electro desbocado que hizo bailar tektonik a Falete. Tres años después de aquella comilona, Rephlex vuelve a servir el mismo plato a los fans en formato físico, y con muchísima más carnaza que devorar entre canuto y canuto.

La nueva edición del primer LP de Kendrick para Rephlex llega planchadita en CD con los doce tracks originales, más un disco adicional con diez cortes más. Un total de 22 descargas de electrónica freak que deberían arrancar lágrimas a los que no entienden por qué se torcieron las cosas en la música de baile con la entrada del nuevo siglo. Y es que el sonido de Kendrick es un homenaje sin tapujos al credo musical de Rephlex. Tanto en las canciones ya conocidas por todos, como en el disco con material extra, el de York deambula a toda pastilla por el electro, el synthwave, el funk cibernético, el acid y los sonidos industriales, sin perder de vista el objetivo principal de todo el tinglado: hacer bailar a la concurrencia invocando, sin caer en la horterada, a los orishas ravers primigenios.

La paleta de sonidos AFX, las enseñanzas de la Escuela Analord para Jóvenes Mutantes adquiere en manos de Kendrick entidad propia, un color ligeramente más diluido que los delirios del maestro, acaso más accesible y facilón, de acuerdo, pero enormemente disfrutable para los sibaritas con sentido del humor. Incluso hay pequeños momentos de hedonismo y tupé que recuerdan enormemente al arte de DMX Krew para fabricar melodías ochenteras minimalistas como churros. Vaya, que el tipo lo tiene todo para enarbolar los colores de Rephlex durante mucho, mucho tiempo.

En el CD adicional, que es lo que interesa, Kendrick no parece escatimar en bangers. Sabe fabricar atmósferas espaciales marca de la casa, con un manejo hipnótico de sintetizadores venusianos ( “999”); dispara electro acidísimo con metralletas analógicas marca Pastillamen ( “Tbx”); moja los quesitos en un pozo de EBM espeso y galáctico a rabiar ( “Item 3”); se pone contemplativo con escalas alienígenas en los teclados y cascadas de ritmos líquidos con sabor a Artificial Intelligence ( “Slo P”); convierte el electro ‘rephlexiano’ en una banda sonora alternativa para “1999: Escape From New York” que John Carpenter aprobaría sin pestañear ( “P Funk”). Está claro que Jodey Kendrick tiene la chispa que hace especiales a los cachorros de Rephlex, y está todavía más claro que su inminente y esperadísimo nuevo LP, “Steel Erector”, va ser la monda. Habrá que ir a los chinos a comprar baberos.

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