Plumb Plumb

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Field Music Field MusicPlumb

7.3 / 10

Desde que formaron en 2005 esa célula de pop imposible llamada Field Music, los hermanos Brewis han sido toda una caja de sorpresas. Han entregado discos retorcidos, cuatro ya, difíciles de ubicar en el espacio y a los que cuesta encontrar el momento perfecto para ser disfrutados. Tienen una manera de entender la música tan surrealista, tan multisensorial, tan fragmentada, que no extraña que a la muchachada indie le siga costando digerirles del todo: la escucha de su pop progresivo descoloca lo suyo. Ahora, cansados de que sus esfuerzos no se vean recompensados no sólo por el respaldo del oyente sino tampoco por una parte de la crítica a la que le sigue costando reivindicarlos, “Plumb” se presenta como una exquisita pataleta. Un disco que eleva todas esas excentricidades a su máximo exponente y con el que los hermanos conquistan un logro valiosísimo: se han resignado a vivir a solas con su arte y a hacer únicamente lo que les venga en gana.

Tras tomarse un paréntesis para recargar combustible en sus proyectos paralelos (David en School Of Language y Peter en The Week That Was), los Brewis vuelven a poner tus oídos a prueba con el que es su trabajo más atrevido y abstracto hasta la fecha. Aquí su ambición se desboca del todo a lo largo de 35 minutos segmentados en quince canciones que en realidad son muchas más pero que ellos intentan en todo momento que suenen como una sola suite. Dibujando un arco de aspiraciones sinfónicas salpicado por suculentos arreglos, melodías en caída libre y barrocas armonías, “Plumb” se presenta, en líneas generales, más recargado que “Measure”, el que fuera su “English Settlement” particular. La diferencia consiste en que, donde aquel permitía a los temas distenderse, éste se centra en explotar sus detalles de la manera más apresurada posible. En cuanto están mínimamente despachados, se pasa a otra cosa y es precisamente este ansia por avanzar hacia el siguiente corte lo que no acaba de dejar claro si la lustrosa estética defendida siempre por el grupo sale o no beneficiada.

Frente a un disco más formal como era “Measure”, aquí poco parecen importar el recuento de cuántos cortes firme cada hermano o datos como que se haya reclutado a un nuevo bajista. Lo que verdaderamente capta la atención es la polifacética y libérrima visión que tienen Peter y David de gobernar un vergel pop tan pomposo y versátil. Porque a pesar de cómo ensalzan el concepto del patchwork y el reciclaje (hay reflejos de infinitas bandas aquí dentro, sobre todo de XTC y Paul McCartney, pero también de The Beach Boys, Bowie y varias vacas sagradas más), “Plumb” desprende una personalidad abrumadora, una alta capacidad de encantar –siempre que uno se preste a dejarse seducir, claro está– y un poderío total con el que te convencen de estar escuchando sólo a Field Music. Al fin y al cabo, ellos y sólo ellos son los creadores y únicos habitantes del planeta imaginario en el que habitan.

Con todo, “Plumb” es tan irregular y tan presumido, tan infinito en sus curvas y en sus líneas de lectura, que a veces puede parecer que marea demasiado la perdiz. La cosa requiere sus escuchas: al principio todo parece un caos, pero de repente, como sin explicación, cobra sentido. Es entonces cuando lo que parecían discordancias se convierten en los minutos más hermosos del disco, cuando comienzan a destacar con fuerza caprichos tipo “How Many More Times?” por encima de singles más “evidentes” como “A New Town”. Es entonces cuando uno se da cuenta de que no cogerles cierto cariño es casi imposible. ¿La principal razón de que la nota no pase del notable? Muy sencilla: parecen seguir más empeñados en gustarse a sí mismos que en conquistar al oyente. Y eso es un error.

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