Pleasure Pleasure

Álbumes

Pure X Pure XPleasure

7.3 / 10

ACEPHALE

Nate Grace, Jesse Jenkins y Austin Youngblood se dieron a conocer en 2009 bajo el nombre artístico Pure Ecstasy. Por entonces, lanzaron el siete pulgadas “Easy”, con el que consiguieron captar la atención de los medios. La canción titular mostraba un estilo lo-fi, con unas guitarras cargadas de efectos y una sección rítmica plomiza que le acercaba por partes iguales al slowcore y al indie rock de inclinaciones surf puesto en práctica por Girls. El trío de Austin ha recuperado ahora éste y algún que otro tema que han ido publicando desde entonces para su álbum de debut, “Pleasure”, esta vez, bajo otro pseudónimo, Pure X. El cambio responde a temas de licencias, pues ya existía antes que ellos una banda de San Francisco llamada así.

“Pleasure” no podría empezar de mejor manera, con “Heavy Air”, una canción cuyo título ya describe a la perfección lo que nos vamos a encontrar aquí: cuatro minutos instrumentales con una atmósfera espesa y capas y más capas de sonido. Y es que el debut de Pure X es un disco de aura saturada, con pasajes que le acercan al dream-pop seminal de bandas como Galaxie 500. No debió ser casualidad que durante un tiempo compartieran piso con Stefanie Franciotti, mente que hay detrás de una de las bandas claves del movimiento witch-house, Sleep?Over. Seguramente ella les inculcó esta pasión por la ensoñación hilvanada a base de melodías infinitas. Un buen ejemplo lo encontramos en “Twisted Mirror”, de ritmo pausado, casi lineal, en la que asoma el magnífico falsete de Nate Grace. Piezas que llevan al límite la idea de pop vaporoso que han puesto de moda bandas como Real Estate, Cymbals Eat Guitars y Woods (cuánto se parece la voz de Grace a la de Jeremy Earl en la narcótica “Voices”).

El álbum llega a sus cotas más altas en “Surface”, una de sus canciones más cálidas, comandada por un bajo que se deja oír más que en otras piezas, pues no aparece tan enterrado en un muro de reverb. La voz de Grace, que aparece esporádicamente, apenas pasa del susurro, incrementando así su dosis melancólica. A continuación llega la brevísima “Stuck Livin”, que a pesar de contar con un inicio sosegado, va ganando consistencia conforme las guitarras se vuelven más virulentas. “Dry Ice” completa la trilogía dorada de “Pleasure”, una balada psicodélica que debe mucho a Jesus & Mary Chain.

No estamos hablando de un álbum de fácil digestión como lo podrían ser los debuts de Real Estate o Cymbals Eat Guitars. Sus guitarras saturadas, bajos perezosos y baterías aletargadas pueden hacer huir a más de uno, pero es precisamente ese buen uso que hacen de los efectos lo que hace de “Pleasure” un disco ampliamente placentero pese a su aparente monotonía. Nadie nos dijo nunca que fuese tarea sencilla sumergirte en el universo musical de, por ejemplo, Low, uno de los referentes de los de Austin, pero aún así ese pequeño esfuerzo siempre acaba siendo fructuoso.

Álvaro García Montoliu

Pure X: Pleasure by alteredzones

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