Please Stop Loving Me Please Stop Loving Me

Álbumes

Nicholas Szczepanik Nicholas SzczepanikPlease Stop Loving Me

8 / 10

Nicholas Szczepanik  Please Stop Loving Me STREAMLINE

Si examinamos con lupa el currículum de Nicholas Szczepanik, al final acaba por salir una ingente cantidad de material editado –entre 2007 y hasta la actualidad– con anterioridad a este “Please Stop Loving Me” que, en cierta manera, se prefigura como su disco más accesible a oídos de un público virgen en los territorios de la autoedición en CD-R y el ambient militante; no en vano, lo edita Streamline, el subsello experimental que en su día absorbió Drag City y que hoy tiene en su catálogo firmas como las de Jim O’Rourke y William Basinski. Originario de Washington D.C. y ahora residente en Chicago, Szczepanik ha estado moviéndose en los últimos meses por las fronteras del drone y valorando la opción de separarse de la línea más underground para lanzarse sin miedo a una versión adornada y preciosista de ese estilo, consistente, ya saben, en una única nota prolongada en el espacio durante un tiempo infinito. El sacarinado lo tendríamos, quizá, en el título –abiertamente confesional, o al menos lírico–, en la fotografía de la portada interior y en el cartón sepia de la cubierta exterior, que es tan inmaculado y sereno como el contenido en audio, y lo admirable de todo es cómo, sin perder valor en el mercado experimental, Nicholas Szczepanik ha dado con la tecla emocional perfecta.

La cosa va así: un tema, 47 minutos, una nota de sintetizador –con textura de órgano de iglesia– que flota libremente en un espacio de límites indiscernibles, que tanto podría ser un limbo como una placenta, ahogada en espuma de ecos y que se desarrolla con paciencia. Primero un comienzo tímido, luego una fase central de más de 20 minutos en la que el drone sube hacia arriba y se materializa como un rayo de luz, finalmente un tramo conclusivo en el que la música, poco a poco, en un descenso que tampoco parece acabar nunca, se va apagando hasta que no queda nada. “Please Stop Loving Me” atraviesa momentos de desesperación, de hundimiento, pero también de solemnidad eclesiástica, y es esa capacidad de mostrar diferentes sensaciones sin alterar apenas la música –algo así como una experiencia in utero– lo que debe propulsar el caché de Szczepanik como uno de los mejores dronistas del momento: aquí se advierte la huella del Tim Hecker de “Radio Amor”, pero también la del Brian Eno de “An Ending (Ascent)”, sin tanto barroquismo melódico y con mayor autocontrol del desborde sentimental.

La única duda que podría plantear “Please Stop Loving Me” es la técnica. ¿Cómo alcanza Szczepanik este nivel de suspensión? El uso de la nota de órgano es decisivo, añade un matiz espiritual necesario, pero la manera meticulosa y sin urgencias con la que desarrolla el discurso ambiental recuerda a la técnica del stretching –rebajar la velocidad de una composición concreta en un 800%, más o menos, para conseguir un estado amniótico– que se puso fugazmente de moda el año pasado a raíz del tratamiento de deceleración que aplicó Shamantis a una canción de Justin Bieber. Pero tanto si es stretching como una depuración de la técnica del drone para reactivar el ambient más flotante, el resultado no cambia: este disco es como meterse en una burbuja y alejarse cada vez más, y esos 47 minutos de abandono y desconexión del mundo son tan poderosos que nada más importa, ni el qué, ni el cómo ni el por qué.

Javier Blánquez

Please Stop Loving Me (Excerpt) by Nicholas Szczepanik

¿Te ha gustado este contenido?...

cerrar
cerrar