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Thieves Like Us Thieves Like UsPlay Music

8 / 10

Thieves Like Us Play Music SEA YOU

No tengo muy claro si Thieves Like Us toman su nombre de la película del mismo título de Robert Altman, aquel thriller romántico de mediados de los setenta protagonizado por unos fantásticos Keith Carradine y Shelley Duval, o de la composición que el gran Arthur Baker tuvo a bien entregar a los desaparecidos New Order. Lo que sí es cierto es que se conocieron durante una fiesta hace ya mas de cinco años en Berlín. Como de un encuentro Erasmus al uso, dos suecos, Pontus Berghe (batería) y Bjorn Berglund (teclados) comenzaron a charlar de música con el americano Andy Grier. Decidieron pasar el tiempo pinchando por las noches la música que más les gustaba, un coctel de italo disco, ebm primigenio, krautrock, synthpop, David Bowie, Devo, música disco y hip hop de la vieja escuela. El sello Kitsuné, aquel que inventó la nurave para el público masivo, les editó en 2006 dos doce pulgadas: Drugs in My Body” y “Fass”: el primero, un pelotazo french house cuya pegada en la pista de baile mantiene su vigencia todavía hoy, y así nos lo demuestran al incluirlo en el disco; y “Fass”, que tira por otros derroteros: aquí se miran en el espejo de la proto new wave, en un momento y un lugar donde triunfaban luminarias como Gary Numan o Fad Gadget. Es esta bisagra la que articula el disco por completo: por un lado tenemos los cortes elegantes, mas accesibles al chico indie acostumbrado a melodías de azúcar y arreglos suaves (piensen en los añorados Le Sport, o los desaparecidos Lo-fi fnk), como por ejemplo “ Love Lets Down” o “ Sugar and Song”; por otro, temas más cercanos al espectro experimental, más ariscos y arriesgados, oscuros, como “ Declarations”, “ An Easy Tonight” o “ Icy Musik” (ésta última, una verdadera cacofonía en la se adivinan restos de industrial, space disco, y hasta guiños a Xiu Xiu). Es difícil que ambos sectores, el más complaciente y despreocupado, y el más avezado en aventuras sónicas se contenten en un cien por cien. Quizás deberían haber centrado sus fuerzas en quedarse con una de las dos opciones. Tienen tiempo de aquí al segundo disco. Lo que queda es un intento loable de revivir el maltratado y mortecino cuerpo de la new wave y una media docena de canciones para recordar. Que para un debut no está nada mal.

Antonio Bret

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