Plateau Vision Plateau Vision

Álbumes

Lushlife LushlifePlateau Vision

6.6 / 10

Lushlife hila fino en “Plateau Vision”: hip hop con clase, electrónica sutil y un punto de macarrismo… ilustrado, eso sí. En “Plateau Vision” no hay nada gratuito, ni siquiera esas cuerdas a lo Joanna Newsom con las que se abre el disco y que dan paso a “Magnolia”, un tema de hip hop absolutamente contagioso en el que los instrumentos clásicos no desentonan con el scratch, los samples ni su característico flow. Por no faltar, no falta ni la electrónica 8bits ni los samples de Satie: más que ante un disco, parece que estemos ante un cadáver exquisito o un collage de sonidos cuidadosamente ensamblados.

Que de Lushlife no se puede esperar un disco de hip hop convencional no es nuevo: en su mixtape “Cassette City” ya dio muestras de que estamos ante un MC atípico cuando decidió contar con Ariel Pink, Greg Saunier (Deerhoof) y Ezra Koenig ( Vampire Weekend). Pero si en “Cassette City” hacía gala de un sonido efectista y más cercano al hip hop grandilocuente a lo Kanye West, en “Plateau Vision” Lushlife opta por la sofisticación, la mesura y la contención más propias de un J Dilla. No es que haya facturado un disco aburrido (en absoluto), pero sí más introspectivo, con más matices y un acercamiento sin complejos al soul, al jazz y a sonidos más clásicos.

Aunque estamos ante un disco “maduro”, aquí no se puede entender “maduro” como eufemismo para decir aburrido, como sucede tan a menudo, porque “Plateau Vision” juega a llevar al oyente por caminos insólitos. MC Raj Haldar juega al despiste, pasando del hip hop clásico y sin adornos de “ Hale Bopp Was The Bedouins” al soul eléctrico de “ She's A Buddhist, I'm A Cubist”. Se atreve incluso a afirmar su admiración por Dolly Parton (con un par) y a mezclar inglés y francés. Pero donde termina de rizar el rizo es en “ Still I Hear The Word Progress”, donde se atreve con el vocoder y la electrónica 8bits y sale airoso del asunto. Tampoco pincha cuando coge una de las composiciones clásicas de ese renovador de la música para piano que fue Satie y la usa como base para “ Gymnopedie 12”. Aunque uno de los mejores momentos del disco, sin duda, es el intachable “ Big Sur”.

Ya sea de la mano de colaboradores como Heems, Cities Aviv o Shad o completamente solo, como en “ Big Sur” y “ Anthem”, el canadiense logra un disco innovador pese al respeto que muestra por la tradición de los grandes nombres del hip hop. Sin duda, un álbum a tener en cuenta.

¿Te ha gustado este contenido?...

cerrar
cerrar