Planet High School Planet High School

Álbumes

Mux Mool Mux MoolPlanet High School

7.2 / 10

Me gusta Mux Mool, no voy a negarlo. Sé que no es uno de esos artistas que tienen por costumbre facturar discos seminales. Aún diría más: ni siquiera le veo capacitado para cambiar, aunque sea un poco, la historia de la música electrónica, pero diablos, el tipo ha conseguido darle forma a un sonido con sabor patentado, unas formas musicales de alta gradación digital que, pese a beber de fuentes muy reconocibles en los páramos del beat futurista, tienen entidad propia y andan por sí mismas. Y eso ya es un logro en los tiempos que corren, especialmente cuando sólo cuentas con un único larga duración –el refrescante y consolero “Skulltaste”– y unos pocos EPs sueltos por ahí.

Lo cierto es que “Skulltaste” ya nos advertía sobre la capacidad del estadounidense para fabricar melodías acolchadas en un formato a medio camino entre el hip hop instrumental y sonidos electrónicos cercanos a la generación Gameboy. Magnífico aunque limitado debut. Limitado porque Brian Lindgren jugó sobre seguro apostando por una paleta de sonidos retrofuturistas muy escasa. Magnífico porque, a pesar de la inexperiencia y de las acotaciones sonoras, el álbum se aguantaba maravillosamente bien en el iPod a golpe de melodía cósmica y poderío percusivo.

En su nuevo LP, Lindgren retoma el trabajo de hace dos años para renovar pentagramas y actualizar librería de sonidos. Se nota que ha aprovechado el tiempo que separa un disco del otro. Sin abandonar el pulso boom bap que activa el plasma en su aparato circulatorio –bombos resonantes y gordos, graves duros, claps pastosos–, el productor afincado en Brooklyn refina notablemente su modus operandi, ampliando con creces el alcance de su música. Sigue siendo él, pero evitando el abuso de sintetizadores de videoconsola, apostando por un trato melódico más insinuante y menos pop, evitando por completo cualquier acercamiento a la pista, jugando a ser mayor.

Lindgren no sólo añade matices a chorro a su universo musical, también consigue que las partituras de “Skulltaste” queden anticuadas y parezcan esbozos apresurados, sin terminar. El giro funkoide hacia playas de psicodelia veraniega le ha funcionado. Borda los sintetizadores ochenteros en “Palace Chalice” y los guiños disco-funk de “Cash For Gold”. Se sale con la vomitona de free jazz y sonidos negroides de la apoteósica “The Butterfly Technique”, poniendo a Jake Slazenger y DJ Shadow en la misma cazuela. Podríamos decir que “Planet High School” es un disco de graduación y el alumno Mool ya puede lanzar el birrete al aire sin miedo. Porque a las pociones de beatmaking más ortodoxo –el break y el loop sesteante de “Brothers”, por ejemplo– se suman esta vez experimentos en formato IDM –inquietantes sintetizadores en “Ruin Everything”–; brutales acercamientos al dubstep galáctico con sensibilidad detroitiana – “Raw Gore”–, incluso baladas digitales que se convierten en arrebatos incontrolables de drum’n’bass – “Live At 7-11”–. No le voy a pedir más a uno de mis estajanovistas favoritos del beat: a veces, los picapedreros dibujan mejores siluetas en la roca caliza que los escultores.

Palace Chalice

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