A La Piscina A La Piscina

Álbumes

Aias AiasA La Piscina

7 / 10

Aias A La Piscina

CAPTURED TRACKS

Dos amigas que se citan en secreto durante un mes para tocar (por primera vez) la guitarra y la batería y componer un par de canciones con las que sorprender a sus chicos el día de su cumpleaños. Así empezó el fenómeno lo-fi catalán del año (y seguramente de la década también): Aias. Las chicas que pasaron de tocar para sus amigos a fichar por Captured Tracks, la discográfica de moda en lo que a chicas ruidosas se refiere ( Vivian Girls, Brilliant Colours, Beach Fossils). Laia y Gaia, a las que enseguida se unió Miriam (una amiga que trabaja en un taller de costura y que no dudó en ofrecerse como bajista cuando empezaron a salirles bolos), todavía no saben si creérselo. Van a girar por Estados Unidos. Y cantando en catalán, canciones pequeñas (pura orfebrería pop de menos de tres minutos), ruidosas ( “La Truita” y todas las demás) y resultonamente ingenuas – “A La Piscina”, sus pa-pa-para-para-pa y sus papallones (o sea, mariposas)–.

Para ellas, lo suyo es pop con distorsión y uouououo, algo así como el lado salvaje de Nosoträsh si Nosotrash hubieran escuchado más a The Ronettes y menos a Mercedes Ferrer. Porque el arranque de “Bali” es tan girl band de vieja escuela que está claro que era cuestión de tiempo que un pequeño gran sello como Captured Tracks se hiciera con una de sus demos y decidiera lanzarlas. Aunque la historia ha tenido más que ver con amigos de amigos que con la leyenda del cazatalentos. Porque en la era Myspace, vivir en Barcelona tiene casi tantos puntos para sonar en todo el mundo como vivir en Brooklyn. Aunque sigues necesitando un amigo en Nueva York que inicie el contagio. Y ellas lo tenían.

Pero centrémonos en el álbum. Porque si Bethany Consentino ( Best Coast) no deja de dar vueltas alrededor del teléfono (buena parte de su primer álbum se lo pasa preguntándose si él llamará), las chicas de Aias dejan que sus chicos manden (y cocinen, en la divertida “Tu Manes”), se preguntan por qué el metro tarda tanto (en la narcótica “Quan Tornis Demà”) e imaginan que las calles de Barcelona (Poble Sec en concreto) son un circuito (en la infantil “Moto”). Se emplean a fondo con el garage pop de chicas (sin duda, el género que más sorpresas ha dado el último año) en la formidable “Una Setmana Sencera” (corte que resume a la perfección el disco, dos tonos por debajo de la festiva y homónima “Aias” y tres por encima de esa balada espectral llamada “Vine Amb Mi”).

En definitiva, y aunque sólo sea por atreverse a plantar cara a la invasión lo-fi femenina de ascendencia surf que nos llega de Estados Unidos, “A La Piscina” es un buen disco. Se echa de menos cierta profundidad en las letras (no estamos ante un disco folk, por supuesto, y digamos que las vueltas que Consentino le da al teléfono tampoco son de Pulitzer, pero en su caso tienen precedentes directos, y homenajean, a su manera, a las que explotaron en los 50 y en los 60 Spector y sus chicas) y un mayor riesgo melódico (por momentos las canciones no parecen acabar, sino superponerse unas a otras), pero nadie puede culparlas. Están abriendo camino. Y eso siempre es complicado. Así que esperamos con curiosidad su segunda jugada.

Laura Fernández

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