Pink Graffiti Pink Graffiti

Álbumes

Secret Cities Secret CitiesPink Graffiti

7.5 / 10

Secret Cities, Pink Graffiti WESTERN VINYL

La cosa empezó por carta. MJ Parker y Charlie Gokey se conocieron, se cayeron bien, intercambiaron correos y empezaron, cada uno en un extremo de Dakota del Norte, a producir canciones a medias, vía bedroom tapes. Por entonces tenían 15 años y bautizaron a su banda de dos cabezas como White Foliage. Tres años después (allá por 2005), un amigo les puso en contacto con la gente de Fall Records, sello que se prestó a publicar su primera referencia, todavía como White Foliage, la casera y muy pop de modesto alcance “Zurich”. Desde aquel primer disparo han pasado cinco años. Cinco años en los que MJ Parker y Charlie Gokey han encontrado batería (Alex Abnos) porque no tenían más remedio si querían girar, como lo hicieron, por el siempre salvaje Medio Oeste americano. Cinco años en los que han madurado su psicodelia grunge y han firmado el contrato (con Western Vinyl) que ha permitido que su primer álbum como Secret Cities, el presente “Pink Graffiti”, fuese algo más que un puñado de canciones en cintas de cassette.

Y digamos que los ocho años empleados en la puesta de largo de un sonido propio han valido la pena. Porque Secret Cities suenan a lo que son: una banda dispuesta a jugar con lo que tenga a mano (y valen samples, guitarras y hasta palmas de buen rollo en el arranque, una delicada “Pink City” que suena a Arcade Fire pero en versión Secret Cities; esto es, de épica cotidiana) sin olvidar echar la vista atrás (la construcción de cada tema, coros que se superponen mediante, es muy Brian Wilson), pero, ¿qué podríamos esperar de una banda que se considera influida por The Ronettes? Algo bueno, sin duda. Y los diez temas que conforman este “Pink Graffiti” suenan a pequeños clásicos (los silbidos de la melancólica y muy retro y, por qué no, espectacular “Boyfriends” son de lo mejor de un álbum de momentos perfectos). Hay momento para el sosiego vespertino (y lo etéreo de “Slacker”, y sus voces cruzadas). El misterio de por qué la segunda parte del tema que da nombre al álbum, “Pink Graffiti pt.2”, llega antes que la primera (a dos del final, y de un aire ciertamente más visceral y bailable; sí, quizá “Pink Graffiti pt.1”, sea el único corte descaradamente dance del disco) no está resuelto, aunque eso sí, esta segunda parte, hecha de jirones folk y modestos desvíos electrónicos (y un lirismo contenido) es la que mejor define el sonido de Secret Cities, una suerte de oscura psicodelia grunge hecha de pedazos de sonido granulado.

Así, Secret Cities son capaces de construir una oda a los ratos muertos (la instrumental “Wander”) o de iluminarnos con su agridulce intento de pop vital (muy The Sundays, por cierto) en “Color” y hasta de asustarnos con la curiosamente oscura, tétrica y más propia de Trent Reznor y sus Nine Inch Nails que de una banda que cita entre sus referentes a las Ronettes, “Vamos A La Playa”, el corte más experimental del álbum. Y lo son porque han construido un sonido alejado de casi todo, que promete dar más de una sorpresa a cualquier aficionado a todo lo que sea ir un paso más allá. Aunque eso sí, el cierre, “The End”, es casi de cuento de hadas. A su fantasmagórica manera, por supuesto. Laura Fernández

Secret Cities - Pink Graffiti, Part 1

¿Te ha gustado este contenido?...

cerrar
cerrar