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Álbumes

Here We Go Magic Here We Go MagicPigeons

7.6 / 10

Here We Go Magic  Pigeons SECRETLY CANADIAN

El cantautor Luke Temple creció en la universitaria Boston pero como tantísimos otros acabó mudándose a Nueva York para intentar triunfar a lo grande. Había venido trabajando como artista visual y entrañable compositor desde 1999 hasta que consiguió editar dos álbumes con el banjo por montera adscritos a las directrices del más independiente “bedroom folk”. “Hold A Match For A Gasoline World” en 2005 y “Snowbeast” en 2007 le mostraron como alquimista sobrado de aptitudes para acercarse a melodías prodigiosas, pero el año pasado se lanzaba más allá dispuesto a explorar también ritmos y atmósferas. Así nació Here We Go Magic, un grupo de músicos que se vio casi obligado a poner en marcha a fin de trasladar a los escenarios un debut homónimo (2009) compuesto prácticamente en solitario y grabado en un cuatro pistas. Hoy, el despegue de su bien avenida formación le ha proporcionado la atención mediática que merece y, aunque él afirma que va a seguir grabando bajo su nombre de pila, seguro que la nueva empresa le va a ocupar más tiempo de lo esperado. Acaban de ser fichados por Secretly Canadian y, si siguen entregando trabajos de escucha tan agradecida como el que nos ocupa, su florecimiento se antoja cargado de alegrías. Por el momento ya hay semillas sembradas y hasta se empiezan a ver las flores.

La cosa va por muy buen camino y la evolución es palpable. Su primer disco, sí, pretendía retomar descaradamente la resaca del inigualable “Person Pitch” de Panda Bear, pero le han dado una estimable continuación enseguida y bajo el punto de vista de un gran avance en el concepto (también en la ejecución). “Here We Go Magic”, como decimos, se dejaba inundar por texturas pastorales, loops inquietantes y desarrollos líquidos. En su interior, joyas cocidas a fuego lento como las telúricas “Fangela” o “Tunnelvision” irradiaban un encanto coquetamente singular que nos dejó con la ardiente sensación de estar ante un grupo especial, aún por desenvolverse, pero en el que ya se intuían cosas qué decir y ganas por decirlas. Pues bien, aquí está “Pigeons” para refrendar aquellas suposiciones, concretarlas y hacer que sus mejores hallazgos se solidifiquen. “Pigeons” se alza pues frente a aquel one-man-band debut como la verdadera puesta de largo del proyecto. Es un segundo trabajo menos espontáneo pero igual de sugestivo, que intenta poner barreras a las ansias de libertad en que flotaban las primeras composiciones del grupo (aroma demasiado volátil a grabaciones de campo, armonías pendientes de un hilo) para ajustarse el cinturón y lanzarse decididamente al formato canción.

La duración de los temas se acorta y el cromatismo se despliega como el plumaje de un pavo real. Influenciada por interminables escuchas de maestros como Arthur Russell y Robert Wyatt (también fuertemente inspirado a la hora de grabar por la neblina analógica de Ariel Pink), y bajo el prisma de toda la serie “Ethiopiques”, la fascinación de Temple por ritmos subversivos y melodías vaporosas sigue tan presente como ayer, mas ahora se conjuga de forma diferente: por ejemplo en la final “Herbie I Love You, Now I Know”, ejercicio panglobal por el que bien podrían haberse aventurado los The Ruby Suns de “Sea Lion” si no les hubiera dado por el acid. Lo que más llama la atención en este gran paso adelante es la capacidad y rapidez de Here We Go Magic para trabajar, de repente, con la precisión de una banda que se diría muy rodada. Su carrera no ha hecho más que empezar y resulta toda una sorpresa que donde antes las canciones recordaran, por ejemplo, a los desarrollos progresivos de Windsor For The Derby, hoy se decanten por mullidos colchones instrumentales cercanos a los más enrevesados The Sea And Cake ( “Hibernation”). En general, y por lo que hace al funcionamiento interno y estructura de los temas, la transformación es positiva: a todos se les nota menos apesadumbrados, no tan obsesionados con la idea de tener que sonar siempre... hipnóticos.

Con ganas de airear todas sus habilidades, exhibicionista donde su debut era modesto, “Pigeons” es uno de los discos de consagración de la temporada por lo que respecta a sus autores, y como catálogo de indie puede sentirse orgulloso de contener algunos de los hits mejor acabados del año. En concreto “Old World United” y el ya conocido y luminoso “Collector”, el cual, junto con “Moon”, evoca un patrón rítmico sagrado como es nada menos que el jangle de The Feelies. Frente a aciertos de rítmica candente, también encontramos medios tiempos con los que deleitarse. Se trata de la vertiente más íntima de Temple, la que hará que los admiradores de Loney, Dear corran cabizbajos en busca de kleenex ( “Bottom Feeder”). En resumidas palabras, y a pesar de que a veces la personalidad de la banda se difumine sin quererlo (en “F.F.A.P.”, “Land Of Feeling” o “Surprise” la complacencia en el estigma Radiohead puede resultar excesiva), los contrastes que proponen funcionan con soltura. Porque a veces no se necesita más que un disco supure cariño y amabilidad por sus cuatro costados.

Cristian Rodríguez

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