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Álbumes

Perfume Genius - Too Bright

8.1 / 10

Hablar de Mike Hadreas, mente maestra de Perfume Genius, es hacerlo de un tipo atormentado por su pasado, pero que ha conseguido que la música se convierta en su vía de escape, una suerte de terapia para curar heridas y alejar fantasmas. El americano ha tenido que lidiar con problemas de imagen, la enfermedad de Crohn que sufre, haber trabajado como chapero, haber tenido conflictos con su sexualidad por ser abiertamente homosexual y varias cosas demás. Su infancia en los suburbios no fue fácil, pues ahí era el niño raro y gay. Facilitó las cosas que con el paso de los años se mudase a la ciudad (Seattle) donde conoció a otras personas como él. Durante un tiempo se sintió bien, cómodo en su propia piel, pero al cumplir los 21 empezó a beber. Una cosa llevó a la otra y nuestro hombre acabó batallando contra sus adicciones durante muchos años. Con ese sustrato, y tras conocer en Nueva York (en una reunión de Alcohólicos Anónimos) al músico Alan Wyffels, Hadreas comenzó a escribir canciones bajo el alias de Perfume Genius, reflejando en todas sus letras todo lo que aquí hemos resumido en unas pocas líneas.

En sus dos primeros álbumes, muy aplaudidos ellos, Hadreas cantaba sobre su propia oscuridad o la que veía a su alrededor. Eran temas frágiles, composiciones simples que enamoraban por su minimalismo y su capacidad catártica. Todo parecía construido de porcelana china, como si se fuese a romper en cualquier momento. Resultaba francamente interesante observar cómo mezclaba una música bellísima con unas letras tortuosas y trágicas. Pero en su nuevo álbum, Too Bright, él ya no es la víctima o, por lo menos, no siempre. El hombre se atreve a tomar una posición de ataque en vanguardia. Hay falsetes, sí. Tampoco faltan los preciosísimos pianos del pasado, pero ahora vienen acompañados por una instrumentación más agresiva, toda una novedad en su paleta de sonidos. De algún modo podría compararse este giro con el que emprendió St. Vincent en su segundo trabajo, en el que combinaba melodías naíf con sonidos estridentes de guitarra. Es decir, Perfume Genius sigue magullado, pero en lugar de acurrucarse en una esquina para ponerse a llorar, saca la rabia y la confianza en sí mismo para contraatacar con un gesto de suficiencia casi insolente o con un gancho de derechas ganador.

Un buen ejemplo de esto lo encontramos en la redonda Queen, composición que opta firmemente a convertirse en canción del año. Ahí dice que "no hay familia a salvo cuando me pavoneo", después de describirse como "agrietado, despellejado y plagado de enfermedad". En el pasado se hubiese limitado a autocompadecerse, pero ahora anda crecido a la vez que es consciente de sus propios problemas. En Don't Let Them In, en cambio, tenemos al Hadreas del pasado. "Estoy muy cansado de aguantarme a mí mismo con cuidado [...] Estoy atrapado en este cuerpo", canta entre notas de piano que pueden hacer pensar en Antony and the Johnsons. Existe, pues, un contraste claro entre canciones, a pesar de su afirmación en una entrevista reciente de que "estas canciones tratan de retomar el poder sobre situaciones que antes típicamente me deprimirían, me alienarían o victimizarían".

Esa clase de confianza se puede observar a lo largo de Grid, una especie de homenaje a la rugosidad de Suicide. También tiene tiempo de hablar, en la poco más de media hora que dura el disco, del dolor de los transexuales o de aquella primera vez que se atrevió a coger de la mano a otro hombre en medio un parque. Pero si nos tuviésemos que quedar con un momento lírico, sería este: "No necesito tu amor... Necesito que escuches", las últimas palabras de All Along, unos versos que resumen a la perfección el espíritu de Too Bright.

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