Los Peces De Colores Los Peces De Colores

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Nueva Vulcano Nueva VulcanoLos Peces De Colores

9 / 10

Nueva Vulcano  Los Peces De Colores

BCORE

Vivían en una habitación oscura, congestionada de energía angustiosa. Los destiempos llegados del sonido post-hardcore de Washington ( Fugazi originariamente, Jawbox como influencia conocida más directa) y unas letras que condensaban ansiedades de los tiempos que corren –especialmente en Barcelona– creaban una burbuja que pedía a gritos una salida con la consabida impotencia de haber arraigado en el asfalto y no poder huír de la depresión de los tiempos, “bajo tierra como la línea azul que aún nos ata a un proyecto inacabado”, según cantaban en “Sagrada Familia”, en su anterior aunque ya lejano “Juego Entrópico” (Bcore, 2005). Ya en ese segundo trabajo, sin embargo, mostraba Nueva Vulcano una cierta evolución hacia la luz, gracias en parte al vibráfono de Marc Clos coloreando la alegría, a la voz de Artur Estrada más crecida y a un noise menos difuso que en su debut, “Principal Primera” (Bcore, 2004).

Pero en esta ocasión, a base de darse cabezazos contra ellas, Nueva Vulcano han roto las ventanas de su habitación y ahora entra de lleno la luz, la llama del sol quemando el desasosiego, y ellos salen a corretear por las calles con su renovado vitalismo, saltando entre jardines y edificios pero también agrediendo y vomitando. Lo han hecho, claro está, con la ayuda de su inseparable Santi García grabando y mezclando en su estudio de Sant Feliu, cada vez más empeñado en conseguir sonidos menos turbios. Con ese romanticismo soterrado que les caracteriza, Nueva Vulcano parecen haberle dado la vuelta de hoja definitiva a la sordidez de su música, haber encontrado el optimismo dentro de la tragedia, porque “ahora que el mal ya está hecho, lo bueno va a encontrar su lugar”, nos cuenta en “Te Debo Un Baile”, canción que ha venido sirviendo de adelanto al disco.

“El siglo me pide luz, me pide fuego”, cantan en “Amor Moderno”. Y vaya si le han dado lo que pide, con este disco tan naranja y luminoso, tan de llamarse “Los Peces De Colores”, tercer largo y constante declaración de principios, de nuevas intenciones cantadas más alto y desvergonzadamente que nunca, donde hay más sol y Artur apenas se calla ni un momento, recitando estribillos dignos de himno. Ya nos advertía el EP anterior, “Los Días Señalados” (Bcore, 2007), que sirvió para dar más popularidad a la banda, de un viraje hacia un sonido más pulcro y un acercamiento claro al pop, a canciones más cortas y sencillas, a la desaparición de los riffs o intros de más de un minuto, a menos cambios de ritmo o de melodía y un pelín menos de hinchazón en el bajo y la batería (aunque mantienen su esencia, su potencia), a un lucimiento sin pudor de esas letras inolvidables sobresaliendo por encima de todo. Del mismo modo que las letras transmiten menos asfixia, la voz de Artur no podía quedar ahogada como sucedía, por ejemplo, en “Principal Primera”.

La media hora de disco arranca con una enérgica oda a alguien que es “dulce y ácida” y pronto exhibe sin pudor el paso vital de un lirista liberado de muchas rayadas pero que mantiene intacto su romanticismo innegociable. Con una base rítmica aceleradísima, casi punk, Artur canta bien alto frases tan redondas como “la próxima vez que levantes las cejas de incredulidad que sea al mundo y no a mí” o “te debo un baile, y no una explicación”, todo un lema de cabecera. Las letras siguen, como es habitual, jugueteando ingeniosamente con el lenguaje y las frases hechas, “mi mejor defensa fue aquel ataque de risa en la autopista”, dice en “El Ataque”, o “me siento atraido por la maleza y por la bondad de tu naturaleza”, en la brillante “La Maleza”. En ella, una de las más melódicas del disco, los Nueva incorporan unos efectos de teclado novedosos en ellos, y realizan toda una oda a la travesura infantil y perpetua de quienes pasan de la solemnidad, “yo me quedaré aquí en este otro jardín, estaré encima de los zarzales”...

Si la cosa va de transgredir valores, en “Movimiento” hay una excelente contralectura de lo que supuso el apagón para Barcelona en verano de 2007. “Estoy encantado de estar atrapado contigo el día del apagón”. “Jen Trok, Logopeda” es la canción más divertida y con ritmo más jovial firmada hasta la fecha por Nueva Vulcano, y en ella explican cómo parece ser que es una logopeda quien hace que Artur decida cantar más alto, “dije 33 cosas en inglés, y es que parecía otro: valiente, histórico”. Un ritmo circular del bajo de Wencess, con cierto groove y aire primitivo, nos sorprende en África, y los Nueva más sociales se despiertan en el último corte, “La Ley De Costas”, un ataque irónico pero directo a la construcción del hotel Vela en Barcelona.

Rabiosos pero vitales como nunca, convencidos de su nuevo mensaje, Nueva Vulcano completa con “Los Peces De Colores” su santísima trinidad de grandes discos, y consiguen que los tres componentes del grupo mantengan intacta su identidad pese a que cada uno de los trabajos haya sido un experimento muy diferente al anterior, este último más accesible a un público amplio. Disco a disco, se ganan el derecho a espantar los fantasmas de esa frase tan habitual de “yo soy más de Aina, ex grupo de culto liderado por Artur Estrada, cuando se les compara. Lo cierto es que cada trabajo de Nueva Vulcano es una de las mejores noticias para un indie rock español necesitado de su personalidad y su energía.

Germán Aranda

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