Peanut Butter Blues And Melancholy Jam Peanut Butter Blues And Melancholy Jam

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Ghostpoet GhostpoetPeanut Butter Blues And Melancholy Jam

8.1 / 10

Ghostpoet  Peanut Butter Blues And Melancholy Jam

BROWNSWOOD

Coged muestras de ADN de Tricky, Horace Andy, Roots Manuva y Mike Skinner. Llevadlas a cualquier científico loco que se venda al mejor postor para que os fabrique al nuevo Prometeo de la rima inglesa. Volved al cabo de unos meses para comprobar los resultados de la mutación. En el tanque de líquido amniótico respira por un tubo el cuerpo de Obaro Ejimiwe: a pesar de sus gafas de pasta negra, su gorro de franela y sus pintas de afro-nerd tenéis delante un ejemplar de humanoide insólito, posiblemente el guía que conducirá a toda una generación de MCs británicos al siguiente paso evolutivo que, desde hace década, este género buscaba sin éxito alguno en tierras de Albión. Lo que podía entreverse en el EP “Sound Of Strangers” se convierte en su primer álbum en un torrente de ideas, creatividad y videncia sin parangón en la escena del ripio british. Aquí se está haciendo historia a pequeña escala.

Gilles Peterson ha vuelto a dar en el clavo y ha conseguido que el día de publicación de este disco haya dejado profunda marca en la cronología del sello Brownswood. Lo que hace Ghostpoet es muy inteligente. Aboga por un estilo de rimas a medio camino entre el spoken word, el rap e incluso el reggae más oscuro. Se apoya en una dicción perezosa que se encarama en tu cerebelo como si fuera hidromiel con Red Bull. Y sus relatos de cotidianidad urbana describen curvas perfectas en un firmamento de beats electrónicos donde hay cabida para el dubstep, el dancehall, el garage, el techno-dub, el horrorcore y hasta el rock progresivo. Lo que a priori puede sonar como otra boutade de la modernidad hip hop cobra pleno sentido en un álbum que muestra la luz al final del túnel. Rimas y concepto musical futurista conforman un todo indisociable; tanto es así, que resultaría imposible separar los versos de las producciones y viceversa. Ejimiwe no sólo es un MC distinto, también es un beatmaker de tintes proféticos.

En esta frecuencia de onda pocas veces explorada con tanta maestría, uno no deja de asombrarse ante la capacidad de Ghostpoet para bordar, con semejante encaje de bolillos, sus digresiones en capsulas musicales tan dispares En “One Twos Run Run Run” navega sobre un beat de minimal dub con apliques de jazz submarino. En “I Just Don’t Know” se saca de la manga un hit pistero de psicodelia dance a la francesa y hasta le da tiempo de meter un estribillo que engancha como la nicotina. En “Us Against The World” recurre a una suerte de IDM nostálgica sometida a un tratamiento de garage morfinómano. Incluso en “Finished Ain’t” se arriesga con un pastiche de rock progresivo à la Mogwai y sale airoso del desafío El chapado no tiene mácula. Cortes como “Survive” –increíble balada con sintetizadores venusianos–, “Gaaasp” –dubstep funerario con una línea de sintetizador espeluznante– y, sobre todo, “Cash And Carry Me Home” –bass abisal, deep garage, hip hop, ¡arrrgh!– tienen puntadas de alta costura musical: es imposible que el paso del tiempo haga mella en este tracklist. Y es que “Peanut Butter Blues And Melancholy Jam” puede considerarse el “Original Pirate Material” de esta década. No me atrevería a discutir ni con los que aseguran que es incluso mejor. Como diría Nottz, you need this music.

Óscar Broc

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