Pe’ahí Pe’ahí

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The Raveonettes The RaveonettesPe’ahí

7.4 / 10

Del mismo modo que Observator, el penúltimo álbum de The Raveonettes, surgió después de que Sune Rose Wagner sufriese una dura lesión de espalda que le abocó a semanas de dolor, severa depresión, alcoholismo y adicción a las benzodiacepinas, algo que dio lugar a un trabajo deliciosamente introspectivo, meditabundo y sin hits inmediatos, otro hecho traumático (la muerte del padre de Wagner la víspera de la pasada Navidad) ha propiciado un nuevo cambio de rumbo en el ya longevo dúo danés. Y se agradece, porque su fórmula de letras tortuosas combinada con guitarras ruidosas ya empezaba a andar algo caduca. Así las cosas, gusta ver que un grupo con una trayectoria tan inmaculada como la suya haya decidido hacer un salto al vacío y buscar nuevos horizontes tanto líricos como musicales. Pe’ahí hace gala de un nuevo espíritu. Pero que nadie se asuste: en esencia, aquí están los mismos Raveonettes de siempre.

Grabado en el sur de California, donde viven desde hacer algún tiempo tanto Sune Rose Wagner como Sharin Foo, Pe’ahí contiene gotas de esa atmósfera de Costa Oeste con la que vienen impregnando a sus trabajos. Surf y muerte: esos serían dos de los argumentos centrales de este LP. No en vano, el nombre del álbum lo han cogido prestado de un lugar al norte de isla de Maui donde hay unas olas auténticamente salvajes y donde murió brutalmente asesinada una mujer en febrero de 2014. Volvemos a los temas espinosos.

Las nuevas ideas están por doquier: hay coros grandiosos, dibujos de arpa, sonidos digitales, cambios rítmicos súbitos, cajas de ritmo más elaboradas que de costumbre, estructuras de canción poco convencionales, nuevas maneras de cantar y trallazos de guitarra. Si antes sonaban a Velvet Underground y, sobre todo, a Jesus And Mary Chain, ahora parece que persigan un marco sonoro más actual, exhibiendo parecidos, a ratos, con otros grupos chico-chica como Sleigh Bells y The Kills, que explotan como nadie los pocos recursos que a priori tiene un dúo. Pe’ahi es además muy variado. Hay momentos puramente The Raveonettes, otros más calmados como Wake Me Up y verdaderas sorpresas como Killer In The Streets, algo así como su aproximación al movimiento Madchester, o Z-Boys, que se permite un minuto largo de silencio para luego dejar relucir una guitarra sin demasiado fuzz. Eso sí, falta algo que sí encontrábamos en otros discos: las baladas. Y, la verdad, tampoco es que se echen en falta.

La llegada del álbum por sorpresa, “a la Beyoncé”, juega a favor de Pe’ahi. En un tiempo en el que estamos acostumbrados a que nos desmenucen los álbumes por adelantado, con un continuo chorreo de teasers y sencillos de adelanto, gusta llegar a la primera escucha de un trabajo con los oídos vírgenes, sin saber lo que esperar, abierto a todo tipo de posibilidades. En Pe’ahi, además, hay hits, quizás no tanto como en ese bombón que es In And Out Of Control (2009), pero los suficientes como para que los fans de toda la vida quedemos plenamente satisfechos. Como única pega, por poner alguna, es que Sharin Foo tiene demasiado protagonismo, y ya hemos visto en el pasado que Sune Rose Wagner es un gran vocalista cuando se le propone. Esperamos que en el futuro recupere esa faceta suya.

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