Patience (After Sebald) Patience (After Sebald)

Álbumes

The Caretaker The CaretakerPatience (After Sebald)

7.2 / 10

Refugiado en Gran Bretaña en sus últimos años de vida, el escritor alemán W.G. Sebald dedicó buena parte de sus días a pasear por la costa del condado de Suffolk y, mientras vagaba por la orilla, dejaba ir la mente y se lanzaba a pensar y recordar el pasado con melancolía y sentido crítico. Desde ese enclave, Sebald podía extender la mirada hacia el continente, que tanto le había preocupado y tanto dolor le había causado desde la Segunda Guerra Mundial, y así fantasear con una historia alternativa de Europa. Recreaba naufragios, recordaba a grandes hombres de acción como Joseph Conrad y Chateaubriand, y de aquellos paseos y meditaciones salió “Los Anillos De Saturno” (1995; la edición en castellano es de 2008, vía Anagrama), un libro entre el ensayo, la colección de relatos y el poema que le pudo haber valido el premio Nobel. Nunca se lo concedieron; como su admirado Borges, Sebald pertenece al club de los grandes escritores, de los más significativos y vigentes del siglo XX, a los que nunca se les hizo justicia en forma de galardones.

“Patience (After Sebald)” es un documental dirigido por Grant Gee que recupera la violenta costa de Suffolk y recrea los paseos de Sebald, a la vez que arroja una mirada sobre el autor. Es uno más, pero no uno cualquiera, entre los documentales sobre escritores de culto, y ha habido unos cuantos en los últimos años –dedicados a Henry Darger, Hunter S. Thompson o William Gibson, por ejemplo–, que consiguen eso tan difícil de arrojar luz sobre la palabra a través de la imagen. Pero lo que más nos interesa de esta experiencia es su música, porque no es un soundtrack cualquiera el que viene con la cinta. James Kirby, es decir, The Caretaker, ha compuesto –o quizá rescatado de sus archivos– un total de doce piezas. La del director ha sido una elección obvia, porque Sebald-Kirby están unidos por un hilo invisible: si Sebald tiene como tema principal la memoria y la soledad, el recuerdo agrio de un tiempo que pudo ir bien y acabó mal, lo mismo es aplicable a Kirby desde que su música se lanzó a la búsqueda desesperada de momentos de felicidad pura en un océano de recuerdos borrosos. Dicho de otro modo, Sebald funciona a un nivel macro –su pena es la civilización occidental, su trauma el nazismo, su llanto es por una Europa gloriosa que va a menos–, mientras que el universo de Kirby se limita a una infancia traicionada con promesas de progreso que nunca se cumplieron y se extiende a una su edad adulta, caótica y errática, donde no parece haber espacio para la esperanza tras muchas bancarrotas y novias inconvenientes.

La música de Kirby es capaz de expresar la mente de Sebald porque la comprende, y a través de estos doce cortes para el soundtrack de “Patience (After Sebald)” también la ilustra: una vez más, Kirby crea esa burbuja onírica, de grano grueso, ruido estático y líneas melódicas temblorosas, que tantas veces hemos escuchado en sus discos y leído en sus títulos –cada uno es una frase lapidaria y una declaración de principios: “A Last Glimpse Of The Land Being Lost Forever”, “Everything Is In The Point Of Decline”, etc.–, aunque para ser un título firmado como The Caretaker hay una variación significativa con respecto a “Persistent Repetition Of Phrases” (2008) o el reciente “An Empty Bliss Beyond This World” (2011), el disco con el que, finalmente, parece haber convencido a un público más amplio tras doce años de intentos. Esa variación es el uso económico de las voces y un incremento de las texturas dolorosas: en “Patience (After Sebald)” hay más ambient de intención ruidista y menos samples de viejos discos de piedra, menos canción popular filtrada por un prisma de memoria difusa y una reducción sensible de aquellas melodías de salón de baile o caja de música, aunque con más, mucho más piano: “Increasingly Absorbed In His Own World”, “When The Dog Days Were Drawing To Sn End” o “Isolated Lights On The Abyss Of Ignorance”, “A Last Glimpse Of The Land Being Lost Forever”, “The Homesickness That Was Corroding Her Soul”, son todas piezas que desarrollan el gusto de Kirby como pianista amateur –toca, si es que es él, como un aspirante a concertista en cruceros de placer, como un Richard Clayderman post-irónico–, siempre con el adorno de ruido estático y desgaste del tiempo.

En paralelo, hay también piezas que parecen sacadas del hipotético disco religioso de Leyland Kirby: “Now The Night Is Over And The Dawn Is About To Break” parece un coro distorsionado de Ligeti, un réquiem cantado a orillas del mar enfurecido, muy a lo lejos, interrumpido por el viento y las olas. Es al final del disco cuando aparecen las voces, prácticamente ausentes en el recorrido del álbum en beneficio del piano, y son voces de dolor, más que fantasmas del pasado. Eso sí: lo que se mantiene siempre es esa atmósfera cargada de electricidad y dolor incurable que, si se ha escuchado a Kirby lo suficiente, se podría identificar más con los paisajes livianos de “Eager To Tear Apart The Stars” (2011) que no con la hauntology hermosa, pero nunca envenenada, de The Caretaker. Más allá del documental, “Patience (After Sebald)” parece ser un encargo que el músico inglés ha tenido que atender fuera del plan previsto para su música y que, aun compartiendo todos sus rasgos, rompe involuntariamente con la progresión dramática que había ido construyendo para The Caretaker y con el clímax de desesperación al que apuntaba Leyland Kirby. Esto convierte al disco –por ahora sólo disponible en vinilo– en una obra de menor importancia dentro de una trayectoria mayúscula, aunque quizá, el tiempo lo dirá, un punto de inflexión que le lleve a usar con mayor asiduidad el piano. En lo que no podemos estar de acuerdo es en la opinión de John Elliott, vía Twitter, según la cual Kirby está editando demasiado, en referencia a los cinco títulos planchados en 2011 y este primero de 2012 (es paradójico que sea un miembro de Emeralds, el proyecto más incontinente de los últimos años, quien le diga a los demás cuánto material deben, o no deben, publicar). No estamos de acuerdo porque discos como este de The Caretaker, profundo, sensible, no abundan.

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