Past Life Martyred Saints Past Life Martyred Saints

Álbumes

EMA EMAPast Life Martyred Saints

8.3 / 10

EMA  Past Life Martyred Saints

SOUTERRAIN TRANSMISSIONS

EMA nace de las cenizas de Gowns, dúo formado por Erika M. Anderson y Ezra Buchla. A su música se le podría describir como una suerte de freak folk tamizado por baños de electrónica y feedbacks eternos de guitarra. Eran reverberantes, excéntricos, inquietantes e intrincados. Ahora, ella ha recogido todo ese legado para este nuevo proyecto en el que la oriunda de South Dakota se perfila como artista poliédrica, con mil y un registros vocales e influencias tan variadas como inabarcables. Existen referencias a su anterior banda, pero la cantante y guitarrista se ha crecido con este “Past Life Martyred Saints”, que suena descaradamente refrescante ante un panorama musical que no para de copiarse a sí mismo. Un disco muy osado para tratarse de un debut.

Empezar con “Grey Ship” es toda una declaración de intenciones: Erika nos está diciendo que sí, que éste es un nuevo proyecto, pero que no se olvida de sus raíces. Es el punto de unión perfecto entre Gowns y EMA. Pero aquí se ve a una vocalista mucho más intimista y delicada. Pasa de ser la Karen O menos fiera a la Siouxsie más enrabietada en siete minutos (unas comparaciones que se puede extender a otros capítulos del disco). Dulces violines contra volcánicas guitarras. Guerra de cuerdas. Si alguno se preguntaba a qué suena el noise folk, la respuesta es clara, suena a esto.

Bien rápido entra la mejor canción de este soberbio trabajo, “California”, uno de los pocos temas que se habían podido escuchar previamente. “Fuck California, you made me boring”, amenaza la diva. Una buena manera para mostrar su implacable personalidad. Aquí saca toda la furia punk para transformarse en Patti Smith o Kim Gordon. También se permite el lujo de homenajear a otro innovador como fue Bo Diddley recitando la estrofa: “I’m just 22 / I don’t mind dying”, palabras que sirven para dejarnos claro que la artista se muestra confusa, desubicada en un mundo que no acaba de entender. Parece mentira que pueda estar tan segura de sí misma en lo que se refiere a la música, lanzar un álbum tan atrevido como éste y a la vez sonar como un alma errante. Y siguiendo con otras estrofas monumentales, ahí va otra: “I bled all my blood out / but these red pants don't show that / my friends don't even know that / and when I sold them I sold that”.

Otro de los puntos álgidos de este álbum se encuentra en “Marked”. ¿Cómo una canción con una atmósfera tan enigmática, casi aterradora, puede sonar tan bonita? Cuerdas de guitarras afiladísimas y una voz grave, entrecortada, casi afónica, que no para de repetir: “I wish that every time he touched me left a mark”. Y si en “Grey Ship” pasaba de bella a bestia en siete minutos, aquí recorre el camino inmerso en poco más de cuatro. “Breakfast”, por su parte, se acerca al dream-pop de otra diva de ramalazos oscuros como es Hope Sandoval. Y para el cierre deja “Red Star”, una pieza que podrían haber escrito unos Sonic Youth inspirados en el “Maps” de Yeah Yeah Yeahs.

“Past Life Martyred Saints” es un disco de sentimiento tan trágico como su propio nombre indica. Una obra que en una primera escucha puede resultar densa y escurridiza. Pero una vez la dejas reposar por unas horas y volviendo una y otra vez a ella te brinda con nuevos y mágicos detalles que antes habían pasado desapercibidos. Oscurantismo bien entendido, personal, fascinante, a ratos catártico y otras veces contenido que deja una marca indeleble y profunda en nuestros corazones como la que reclama insistentemente Erika en “Marked”.

Álvaro García Montoliu

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