Paranormale Aktivität Paranormale Aktivität

Álbumes

Zwischenwelt ZwischenweltParanormale Aktivität

8.1 / 10

Zwischenwelt  Paranormale Aktivität REPHLEX

Da la impresión de que Gerald Donald, un personaje reclusivo incluso para los estándares que han marcado a otros vecinos suyos de Detroit, se resiste a seguir el ritmo del día a día. Ésta debe ser la condición, imagino, que le acaba permitiendo que todos sus proyectos se forjen con una intensidad tan anormal. Entre ellos se encuentra el interminable y revisado mito black-Atlántico de Drexciya y, más recientemente, la ingenuidad acusmática, en lo que se refiere a imaginar la mecánica de la física de partículas, de Döpplereffekt y Arpanet. Son acercamientos al sonido a los que no todo el mundo es capaz de encontrarles sentido: el año pasado, en un concierto de Döpplereffekt, los peores elementos de un público que no se estaba enterando de nada le llegaron a lanzar latas de cerveza vacías mientras él permanecía inmóvil como un maniquí en un salón de exhibición, delante de sus máquinas.

Zwischenwelt (que podemos traducir como “mundo intermedio”) es una colaboración entre Donald, Beta Evers, Susana Correia y Penélope Martín (con sede en Alemania, Nueva York y España, respectivamente) llevada a cabo principalmente a través de un intercambio de ficheros vía internet. Más que tratar sobre investigaciones en la corriente dominante de la ciencia, el proyecto está concebido teniendo en cuenta la parapsicología como principal área de interés, un campo en el que se aplican métodos empíricos para estudiar supuestos fenómenos de telequinesis y percepciones extrasensoriales. Mientras que los últimos álbumes de Döpplereffekt estaban repletos de delicados detalles cinéticos, como si se quisieran modelar experimentos en materia y energía subatómica, “Paranormale Aktivität” muestra un sonido mucho más robusto, más preocupado por evocar una serie de estados de ánimo, como viniendo a decir que la parapsicología, en realidad, tiene muy poco que ver con los mecanismos de causa y efecto.

Esta atmósfera deseada por Gerald Donald la consigue esparciendo por todas partes tonalidades inquietantes, capaces de ponerte de los nervios, todo ello mezclado con las tomas vocales de Beta Evers, capaces de embelesar y que que adoptan la forma de suspiros sin palabras, frases repetidas de una forma escalofriante. Uno de los temas principales del disco es Nina Kulagina , una ciudadana soviética que participó en una serie de películas mudas en blanco y negro durante la Guerra Fría en las que se le mostraba moviendo objetos (aparentemente) sin contacto físico. En “Telekinesis”, Evers incluso avisa de una habilidad tétrica que Kulagina afirmaba que había sido capaz de dominar: supuestamente, podía detener los latidos del corazón. (En las pruebas que había realizado, se trataba del corazón de una rana).

Ya se sabe que el esoterismo es una corriente dominante en mucha música actual –desde las pretensiones siniestras de ese microgénero virtual al que llamamos “witch house” a la hauntology de Demdike Stare y el lado más ocultista de la producción del sello Ghost Box–. En cierto sentido, Zwischenwelt es la manera que ha encontrado Donald para acercarse al zeitgeist, al espíritu de los tiempos, como no lo había conseguido desde los años noventa. Si eso le ayuda a vender más copias, no podría merecérselo más.

Quizá sea verdad que, en proporción a todo el esfuerzo invertido en el concepto (si investigas por internet podrás encontrar incluso un “artículo” escrito por Evers acerca de la materialización telequinésica), las exploraciones con Dopplereffekt y Arpanet han acabado por ser, en última instancia, mucho más espeluznantes y maravillosas que las de Zwischenwelt. De todos modos, “Paranormale Aktivität” es original, está bien hecho y admite una generosa dosis de re-escuchas, como todo lo que hace Donald. A nadie ligeramente familiarizado con el multiverso por el que suele moverse habría que indicarle lo mucho y bueno que eso significa.

Robin Howells

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