Paracosm Paracosm

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Washed Out Washed OutParacosm

7.6 / 10

No es casualidad que para la fiesta de lanzamiento de su segundo disco, Washed Out decidiese crear en colaboración con unos artesanos del helado el sabor Paracosm, una gama muy parecida a la frambuesa. En definitiva, un sabor refrescante que encaja muy bien con el sonido de Ernest Greene. Todo en “Paracosm”, su segundo disco, que llega dos años después de su excelente álbum de debut, “Within And Without”, encaja a la perfección. Ya en el título encontramos unas cualidades escapistas, pues el ‘paracosmos’ se refiere al fenómeno en el cual la gente crea detallados mundos imaginarios, un concepto utilizado para describir tierras de fantasía como la Tierra Media de J.R.R. Tolkien o la Narnia de C.S. Lewis, y explicado con sumo detalle en el documental “In The Realms Of The Unreal”, sobre el artista outsider Henry Darger. El escapismo es algo que siempre ha estado muy presente en la música de Washed Out, de unas características claramente veraniegas, como la estación del año en la que se han lanzado sus discos. Sus canciones invitan a hacer las maletas, poner en ellas cuatro cosas contadas y coger el primer avión a un destino tropical en medio de la nada. No era caprichosa, pues, la comparación que se hizo en su momento con la banda sonora de “La Playa”, pues Washed Out significa exactamente eso, buscar un paraíso en la tierra, pero en este caso, sin moverse de casa.

“Paracosm” es un buen disco que, vaya esto por delante, también tiene sus peros. Para realizarlo, Greene decidió utilizar más de 50 instrumentos distintos, un método compositivo alejado de sus orígenes lo-fi y chillwave, en los que tiraba con un ordenador y cuatro aparatos más. Los resultados son mucho más orgánicos que en “Within And Without”, y ya no digamos si lo comparamos con “Life Of Leisure EP”. Por ejemplo, “All I Know” parece que esté interpretada por una banda al completo y no tocada por él solo. En ella repite una fórmula que ya le había funcionado bien en el pasado, la de introducir violines para embellecer el resultado. El problema es que “Paracosm” se parece demasiado a “Within And Without” y el efecto sorpresa no es lo suficiente potente como para que dure en dos discos. Sí ha cambiado ligeramente el método de composición, pues Ernest Greene decidió mudarse a las afueras de Athens con su esposa, Blair, para trabajar ahí diariamente durante seis meses, aislado del mundanal ruido, sumergido en un proceso creativo. Para redondearlo, y a sabiendas de los buenos resultados obtenidos en el debut, llamó a Ben H. Allen (Animal Collective, Deerhunter) para que pusiese el broche al álbum. Pero como decíamos, esto tiene sus desventajas, pues es un más de lo mismo, estupendo, pero algo repetitivo.

Según cuenta Greene, “Paracosm” tiene un halo más diurno, en comparación con el rollo nocturno y sensual de “Within And Without”. No son dos caras de la misma moneda, pero casi. “Paracosm” es como un mundo de ensueño en el que sólo hay vegetación colorida y pájaros exóticos como los que salen en el videoclip de una de sus piezas, “Don’t Give Up”. Es decir, como estar en un jardín botánico o en una reserva natural. Hay arpas mágicas como en el tema titular que invitan a entrar en el reino de los dioses y no salir jamás de él. La de Washed Out es una música optimista que invita a dejar todas tus responsabilidades para perderte en ella, todo ello con unos arreglos majestuosos de los que seguramente es en buena parte responsable el maestro Ben H. Allen. Todos los instrumentos los puedes palpar con las manos, como por ejemplo esa estruendosa batería que suena en “Falling Back” y eso es un plus de organicidad que no tenía el debut y, en este sentido, una ventaja respecto a dicho trabajo, un paso adelante acertado y necesario.

Ernest Greene ha concebido este disco como un todo, un precioso viaje de poco más de 40 minutos en el que hay un sinfín de elementos, desde aplausos a pájaros que pían. El acierto está en que, como viaje, es absolutamente placentero y pasa en un suspiro hasta tal punto de que entran ganas de volver a darle al play una vez termina. Pero esto hace que las canciones sean menos memorables que en “Within And Without”. Es un álbum, más compacto pero sin un poder emocional tan alto como el de su predecesor, y con algunos momentos de dejà vu (¿ “All Over Now” no la habíamos oído ya?). Con todo, no hay nada que no sea perdonable teniendo en cuenta que el autor ha conseguido crear un mundo propio como los de Tolkien o C.S. Lewis, que es algo que muchos ya quisieran para sí. “Paracosm” se erige como un LP notable, al que sólo le falta un poco para llegar a niveles de excelencia, pero que tiene lo suficiente para sumergirse en su entramado y olvidarse de la rutina durante un buen rato.

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