Parables Parables

Álbumes

Ryan Francesconi Ryan FrancesconiParables

7.9 / 10

Ryan Francesconi Parables DRAG CITY

Lo de sacar discos instrumentales armado únicamente con una guitarra acústica parece cosa del pasado o de ediciones discográficas al más puro estilo Deutsche Grammophon. Y todos coincidiremos en que las portadas de estilos musicales anticomerciales son también anticomerciales (parecen hechas a la medida de la música que contienen). Hemos visto primeros planos de hombres mayores con papada que son casi un crimen, y mujeres violonchelistas ligeras de ropa con su instrumento como signo evidente de estratagema comercial; hemos visto intentos artísticos que sólo se los colarán a sus fans incondicionales y entendidos, y que un comprador pop jamás se tragaría ( ejemplo: la portada de la “Tocata y fuga en re menor” de Bach al órgano por Simon Preston, toda una interpretación intensa y llena de color, que no llegará a ser superventas, no sólo por el tipo de música, sino también por su insípida portada); también hemos visto portadas con planos de la orquesta en cuestión y desde todos los ángulos posibles y a cual más raro y contranatura.

Es por todo esto que un disco instrumental “académico” que se sale de las normas nos merece todo un respeto. Ya sea del bando new age (léase todo lo que producen sellos como Windham Hill o Dancing Cat) o del bando indie y más concretamente de la música de aquellos artistas que aparecen en PlayGround. Ryan Francesconi tiene a su favor que es un viejo conocido por las multitudes gracias a sus colaboraciones como corredor de fondo en los trabajos de Joanna Newsom. Y Joanna Newsom, siguiendo con el asunto Deutsche, es un buen ejemplo de artista formada en el terreno clásico que, sin embargo, ha arrancado suspiros de gargantas que hasta entonces no habían cantado temas más complejos que los de Radiohead. Tiene mérito. Y Francesconi, no por más desconocido que otros, es más novato al respecto. Cuidadito con su currículum, que ya ha montado bandas de diversa índole y a cuál más arriesgada. En RF & Lili De La Mora le oímos flirtear con la electrónica suave, en The Toids , Ryan Francesconi & Kane Mathis y Trio Mopmu con la música tradicional búlgara, del sureste europeo y los balcanes, en Sleeping At Last con el dream pop y en Dosh, con la electrónica apta para el lounge y otros ámbitos reducidos en plan relax, con discos editados en Ninja Tune y Anticon. Huelga decir que de todas sus aventuras ha salido airoso y que, viéndolo ahora con este “Parables”, se nota que su vertiente más académica necesita salir de paseo un poco. Porque lo que nos ha brindado aquí es una clase maestra del punteo guitarrero –más un atrevimiento inaudito en lo que a desarrollo compositivo se refiere– en ocho temas que son ocho poesías musicadas y sin letra.

La variedad cromática es tal que lo primero que choca es conseguir que nos emocionemos y experimentemos tantas cosas únicamente con una guitarra acústica. Que quede claro desde ya: el símil más evidente y cercano en el tiempo, James Blackshaw, que con su “All Is Falling” nos sumergió en una sinfonía de cámara, es el único referente guitarrero del mundo indie que ofrezca unos dedos tan veloces como los de Lucky Luke. Y James Blackshaw, cuyo trabajo es respetabilísimo y que pondrá en jaque a los amantes del género, se escudaba en aquella obra tras los arreglos y la producción. El atrevimiento de Francesconi al hacer una jam session (la influencia del jazz es evidente, además de la música balcánica, africana o barroca clásica), sin embargo, y de esta calidad, catapulta a “Parables” como uno de los grandes lanzamientos en música instrumental de todo 2010. Y si ustedes saben sumar, sumen la cantidad de obras reseñables que se han editado durante 2010 y tendrán claro candidato al disco del año del género en cuestión.

Es indudable, además, que si Francesconi empieza su obra con temas del calibre del homónimo “ Parables” y “ Parallel Lights”, dos claras referencias al gran virtuoso Michael Hedges (la segunda es un plagio técnico manifiesto del “Aerial Boundaries” de Hedges, hasta el punto de que casi parece una versión), tiene tres cuartos de la parroquia ganada. De hecho, incluso parece que haya sido Francesconi, y no Joanna Newsom, la simiente creadora del academicismo cercano y la mutación melódica en un hilo narrativo que vimos en discos como “Have One On Me” (mismo año y misma discográfica que “Parables”). También tenemos claros exponentes de técnica masterizada (“ With Hands”, con su jugueteo con los armónicos y su técnica de punteado sencillamente acojonante), y obras visuales a más no poder (“ Deep Rivers Run Quiet” es prácticamente un rumor de hojas en mitad del bosque, una composición contenida que busca el paralelismo iconográfico con la realidad. Si quieren un ejemplo de grafismo sonoro, también pueden escuchar el tema “ Snow”, del pianista George Winston, donde se emulaba al piano una nevada). Por supuesto que también encontraremos referencias tradicionales de su tierra (“ Palios Karsilamas” está inspirada en un baile turco, el Karsilama, aquí, obviamente, tocado en un compás adormecido y casi irreconocible en guitarra acústica) que le dan una escala cromática al álbum que tanto da miedo como sopor de sobremesa de puro placer auditivo. En su estilo, pues, púgil aspirante al mejor disco del año en su categoría, lo que algunos querrán llamar “peso pluma” por aquello de lo anticomercial y experimental, cuyos productos nunca veremos aupados en el podio anual, pero que se merece todo un apelativo como “peso pesado”, y con honores. Además, tiene una portada muy bonita.

Jordi Guinart

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