PanoramaBar 03 PanoramaBar 03

Álbumes

Prosumer ProsumerPanoramaBar 03

7.3 / 10

Prosumer  PanoramaBar 03 OSTGUT TON

A los que dicen que el house apesta, les encerraría a cal y canto en una celda con Prosumer, un sound-system del cagarse y T-Bag, por si las moscas. El tema no es para bromear, yo mismo soy de los que de vez en cuando pierden la fe en el bombo y el platillo, pero afortunadamente, cada cierto tiempo, el universo ajusta su simetría de nuevo y te topas con sesiones como esta, epifanías electrónicas que te devuelven la fe en el género y te hacen salivar cual cánido de Pavlov cuando oyes la palabra Panoramabar. Bendito club, joder. Allí viven un verano del amor eterno: teutonas tetonas bailan poseídas, jilguerillos del Berlín moderno lucen sus mejores galas, DJs increíbles desfilan como si estuvieran en un photo call non-stop: las habas de la electrónica germana se cuecen en esta discoteca, que nadie lo dude, de ahí que ser DJ del local sea el sueño húmedo de cualquier “pinchista” que tenga dos dedos de frente.

Prosumer es hoy, seguramente, el resident más solvente y vitoreado de esta catedral. ¿Su especialidad? Darle al house una nueva dimensión. Me gusta de Prosumer la fluidez con que elabora su patchwork, la elegancia con la que enhebra hilo y aguja y recorre el tapiz. Parece que no esté ahí, no se aprecian florituras en los mixes, no entra en sus planes llamar la más mínima atención: lo que realmente importa es que el set te envuelva como un manto de principio a fin. Su flow en los platos es tan sedoso que percibes la sesión como un todo y la disfrutas como experiencia, no como si fuera un álbum de cromos inconexos. En dicho estado de ingravidez groovy, el alemán sabe darle impulso a sus mezclas en los dominios del vacío: el set va ganando velocidad a medida que se desenrosca, pero sin rebasar jamás lo límites que separan el truchón gratuito de la coolness. Un jodido maestro del tempo y la construcción del mood que en ningún momento intenta burlar las leyes físicas de la pista. Pinchado con un mimo especial, disfrutable a rabiar, optimista sin pasarse y sobrado de elegancia, el set se despliega como la cola de un pavo real, mostrando colores, formas y facetas en las que resulta imposible no ensimismarse.

El tercer volumen de la serie Panoramabar tras los de Cassy y Tama Sumo es, en resumen, una lección de house en 17 tracks, un catálogo de distintas posibilidades unificadas en un solo corpus bailable. Hay despuntes jazzies para paladares finos ( “Twin Cities”, de Theo Parrish), sensualidad pop (increíble el “Sadness” de Steffi como opener), coqueteos minimalistas con olor a keta ( “Current”, de Morgan Geist), sonido Chicago con gota a gota de suero ibicenco ( “A Leaf For Hand In Hand”, de Hunee), house trotrón de la vieja escuela norteamericana ( “Music Take Me Up” de Fingers Inc), destrozapistas con arenisca de festival veraniego ( “Take U”, de Soundstore), subidones lisérgicos sembrados de polirrtimias desencajadas ( “Bass Mood”, de Oracy): todo perfectamente apilado, pinchado a golpe de criterio y sentido de la continuidad, y con un tracklist generoso en cortes exclusivos e inéditos. Sesión señorial, ejercicio de estilo (nunca estilo de ejercicio) marcado por el espíritu de quality party que impera en todos y cada uno de los lascivos rincones de un club único, para muchos el mejor del mundo: Panorama para matar.

Óscar Broc

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