Panesian Nights Panesian Nights

Álbumes

CFCF CFCFPanesian Nights

7 / 10

CFCF  Panesian Nights PAPERBAG RECORDS

Michael Silver es el nuevo niño prodigio de la electrónica nostálgica. Comenzó a los doce años a pergeñar diminutos esbozos con sus sintetizadores al calor de su habitación y no ha sido hasta el 2008 cuando su nombre ha ido calando hondo entre los aficionados a las remezclas. En su haber cuenta con jugosos rehechos de Justice, Crystal Castles, Sally Shapiro, Health, The Presets o The Teenagers. Su proyecto que aquí revisamos, que sale tras el gozoso 7” “You Hear Colours/Invitation to Love”, nos encripta en una capsula llamada Panesian Nights y nos traslada a finales de los 80, cuando el acid house aún se mantenía electrificado y robótico y aún no había entrado en otros derroteros, cuando gente como Sylvester o Moroder hacían sudar los cuerpos en las discotecas de ambiente. CFCF crea capas de sintetizadores de sonoridad analógica para que se desarrollen en el tiempo, mezclándolos sabiamente con arpegios extasiantes. No se preocupen, que no es el enésimo ejercicio revivalista, sino un intento de dignificar el electro(clash) por medio del cariño y el buen hacer: tras estos siete cortes que duran poco menos de treinta minutos hay mucha chicha que cortar. Por un lado, obtenemos hits incontestables que harían babear al mismísimo M83 o a Ewan Pearson (la balearic “Arctic” es un subidón emotrance de qualite), orfebrería de 8bits, atmósferas de películas de terror italiano ( “Crystal Mines”, pieza que abre el EP, se revela escalofriante, y más si atenemos al genial videoclip que lo ilustra), sintonías de programas de radio imaginarias (¿como se define esa genialidad hortera llamada “The Explorers”?); y por otro, incendiarias alhajas de baratillo sonoro (piensen en Axel F) y sueños de androides bovinos (¿Boards of Canada vestidos de neón?). CFCF ha decidido que ya estaba bien de ocultarse detrás de luminarias de moda y comienza a salir a la luz, una luz bañada (sí, otra vez, y lo que queda) de neón, de nocturnidad, de misterio y de ensoñación.

Antonio Bret

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