Outside The Box Outside The Box

Álbumes

Skream SkreamOutside The Box

8.3 / 10

Skream, Outside The Box

TEMPA

Tras el bombazo de su álbum de debut, parece que Skream ha preferido fluir, dejarse llevar y que el tiempo pusiera cada cosa en su lugar. Cuatro años pueden parecer pocos si hablamos de rock, de pop o de otras etiquetas. Hay artistas que dejan pasar diez años entre trabajo y trabajo sin apenas evolucionar en sonido. Pero cuatro años en cuestión de dubstep dan para mucho (la relatividad, esa teoría), más si se tiene en cuenta que son los albores del género y que la efervescencia del principio ha coincidido con todo el rollo de internet, la definitiva democratización cultural y el desbordamiento de las bedroom productions. Pero ha habido un momento en esos cuatro años que ha marcado claramente el destino de este segundo álbum. Es el bendito momento en el cual Skream confeccionó el remix de “In For The Kill”. Las versiones de hits del mainstream en otros géneros suelen dar bastante por saco o, directamente, estropear la canción predecesora (salvo contadas excepciones). Sin embargo, Jones consiguió poner su nombre en boca de todos, dentro y fuera del mundillo de los subgraves. “Desalternativizó” el género de una manera natural y consecuente, lo ofreció en bandeja a un público no masivo, pero sí más amplio. Y vio la luz: ése era el camino a seguir en su segundo largo, traspasar las barreras y posicionarse fuera de la caja. El título ahora no resulta tan sutil.

De las mejores cosas que tiene este “Outside The Box” es el orden de las canciones, que tiran de tu atención como si fueras una cometa, sueltan cuerda y te dejan volar alto; cogen cuerda y te atraen contra ellas. Un tira y afloja en el que tienen mucho que ver los virajes estilísticos, la intrusión de voces femeninas y alguna que otra subida de tensión en forma de graves y sudores fríos. Encontrarte con piezas en la onda future beats –como “8 Bit Baby”–, con temas de revival jungle –véase “Listenin’ To The Records On My Wall” o “The Epic Last Song” que, como su nombre indica, bien podría servir para cerrar un disco, un garito, una rave o un funeral– o de crudo dubstep a la antigua usanza (la antigua usanza es hace cuatro años, la época de su primer álbum, otra vez la relatividad, esa teoría), no sorprende si se tiene en cuenta que Skream acumula temas en sus archivos cuyo montante tiene cuatro cifras. Lo que sorprende es que todas acaban funcionando igual de bien. Desde “Wibbler”, el ejercicio más generoso en parquedad y rudeza, hasta la ambiental “Reflections”, que tiene más de emotrónica noventera que de dubstep. Otro acierto destacable de este disco son las voces femeninas, en sus diferentes versiones. Si el remix de “In For The Kill” podía hacernos predecir que el tándem La Roux vs. Skream iba a funcionar, “Finally” lo confirma con creces. La voz de la pelirroja vale su peso en oro y parece inspirar a Jones, pues aquí tenemos una de las joyas del disco. “How Real” y su combinación de vocal pop con base 2step muestran el lado amable del productor, mientras que “I Love The Way” juega al fraseo fácil y al groove pegadizo de manera muy convincente. El resto de temas podrían parecer relleno o transiciones a priori, pero eliminarlas del tracklist dejaría el disco cojo, deshilvanado. Y esto es algo que requiere unas cuantas escuchas, pues no es un disco fácil. Es un disco que requiere de una lucha interna con tus déficits de atención, quedáis advertidos.

En estos cuatro años a Oliver Jones le ha dado tiempo a ser híper productivo en cuestión de remixes y EPs, pero también para tener épocas de nula creatividad. Le ha dado tiempo para que la escena creciera, se expandiera, cruzara el charco, evolucionara en otras cosas; para que los rezagados la descubriéramos, la explotásemos en su momento, para que la ignorásemos y la recuperásemos con el tiempo. Este “Outside The Box” será siempre el segundo álbum en la discografía del londinense, irá a continuación de “Skream!” sobre el papel. Pero han pasado tantísimas cosas entre un disco y otro que compararlos no les hace ninguna justicia. Aunque Jones siga viviendo en Croydon, se siga rodeando de Benga, de su hermano Hijak y de la gente del viejo núcleo de Big Apple Records. Aunque siga produciendo desde la habitación de casa de sus padres y para muchos (entre los que me incluyo) “Skream!” no sea un disco importante, sino un acontecimiento en sus propias vidas, la gente evoluciona en función del hábitat en el que se desenvuelve y los hábitats son dinámicos y cambiantes. Lo primero y lo último que desprende este álbum es esa evolución; no sólo la propia del productor, sino la conjunta de una escena en la que él fue una primera piedra, un padrino, un visionario.Mónica Franco

Skream - Where You Should be (feat. Sam Frank)

Skream - 8 Bit Baby (feat. Murs)

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