Outlaster Outlaster

Álbumes

Nina Nastasia Nina NastasiaOutlaster

8 / 10

Nina Nastasia  Outlaster FAT CAT

Un nuevo disco de Nina Nastasia, cantautora folk de Nueva York que se nos presenta en la portada de este “Outlaster” con rostro fantasmagórico y con el pelo sin lavar, debe ser considerado como un acontecimiento. No lo es un nuevo disco de Ani DiFranco (y como digo Ani DiFranco digo tantas otras cantautoras cuya producción se cuenta por docenas y que siempre bordean el mismo nivel de calidad, el medio-alto, pero sin llegar a poner los pelos de punta). Los cinco anteriores trabajos de esta forjadora de sentimientos oscuros y tristes fueron todos saltos al vacío. “The Blackened Air” (2002) y “Run To Ruin” (2003), sus obras maestras, eran tan diferentes entre sí como complejas en el fondo y provechosas para el espíritu. La primera era un compendio de los registros musicales que vimos en el resto de obras; la segunda, una Bíblia de lo oscuro con solamente ocho canciones terroríficas sobre la soledad y las conversaciones. Y precisamente es el diálogo uno de sus temas recurrentes, aunque lo expresa tanto mediante las letras como mediante los instrumentos. Ahí estaba el experimento total “You Follow Me” (2007), con el Dirty Three Jim White (colaborador habitual) a la batería, en un alarde de improvisación, de inventiva sonora, sobre cómo llenar con la voz y con una batería los espacios en blanco que deja una guitarra. Tal es la magnificencia de Nastasia que incluso en obras más convencionales estilísticamente hablando, como “On Leaving” (2006) o “Dogs” (2000), podemos encontrar siempre pequeñas joyas cortas o letras punzantes consistentes, a veces, en una sola frase, como “Dear Rose”, incluida en “Dogs”, que rezaba: “Dear Rose, I apologize. I hope you’ll think of me as someone who would do anything for you”.

“Outlaster” es el siguiente paso tras la experimentación total de “You Follow Me”. También está producido, como el resto, por Steve Albini. Y también es, por si alguien lo dudaba, una pieza imprescindible en la colección de cualquier seguidor de Nastasia. Es un disco seco en la superfície y denso y húmedo e íntimo en su interior, lleno de claroscuros emocionales y de detalles susurrados que hay que escuchar a la luz de las velas. Y aunque la presentación, “Cry, Cry Baby”, queda en el recuerdo por poseer un buen estribillo (algo de lo que siempre adolecerá esta artista, más enamoradiza de los sonidos difíciles con mayor recompensa por conquista que por las estructuras en escala mayor más mnemotécnicas), el resto de temas son verdaderas montañas rusas anímicas acompañadas por la firma de Nastasia: los violines temblando a la par que su voz, y las atonalidades tan desagradables con las que trabajó Schönberg, aquí meteoritos dispersados en la partitura. Los violines ya los vemos en la temprana “Moves Away”, y las atonalidades son degustables en “This Familiar Way”, pieza salpimentada por el ritmo de un vals roto. Las arritmias y tour de force las encontraremos en “You Can Take Your Time”, “Wakes”, “What’s Out There” (donde hace toda una demostración de voz, por cierto) y en la orquestación, mesurada pero intensa (algo que no es nada fácil de hacer), de “You’re A Holy Man”.

“Outlaster” significa “superviviente”. Aceptemos la idea como una metáfora constante en la vida y obra de Nina Nastasia. Tanto en cuestiones temáticas como en la producción (en la canción homónima se las apaña para, con una sola nota de guitarra, montar el ritmo); tanto en lo que se dice como en lo que no se dice. Como por ejemplo en la artesanía de llenar silencios con intensidad ( “One Way Out” tiene una lentitud de modorra con un final instrumental acústico sencillamente adorable). Intensidad de lo que ustedes quieran. Pónganle un nombre. No importa si les gusta o no. Sólo sepan que les pertenece.

Jordi Guinart

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