Oshin Oshin

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DIIV DIIVOshin

7.9 / 10

Lo de DIIV, banda anteriormente conocida como Dive, que se cambiaron hace dos meses el pseudónimo como muestra de respeto hacia el grupo belga de industrial de mismo nombre, es el enésimo “veni, vidi, vici” del indie. Liderados por Zachary Cole Smith, guitarrista en las giras de Beach Fossils (no ha participado directamente en la producción de ninguna de sus canciones), la formación se completa con Devin Ruben Perez, sospechoso habitual de la escena neoyorquina que se unió sólo cuando comprobó la carta astral de Smith, el ex batería de Smith Westerns, Colby Hewitt, y un amigo de la infancia de Smith, Andrew Bailey. Los cuatro se encerraron durante el pasado verano en un estudio de pintor en el barrio de Bushwick en Brooklyn, sin aire acondicionado ni agua corriente. Pronto dieron con decenas de temas y en septiembre estrenaron su primera canción, “Sometime”, que causó un gran revuelo en la blogosfera, editada un mes después por Captured Tracks. Desde entonces le han seguido dos 7” más y el esperado álbum de debut que ahora llega, “Oshin”, un trabajo que vuelve a situar al sello neoyorquino como uno de los grandes referentes del indie actual tras unos meses con lanzamientos no tan brillantes como los de anteriores años.

Al no conocer el background previo de Zachary Cole Smith y que éste, además, no fuese partícipe de la grabación de los temas de Beach Fossils, se hace difícil predecir si el chico ya tenía predilección por ese indie-rock de guitarras, de herencia jangle y buenas dosis de reverb, o es que el hecho de haber tocado tanto con la banda neoyorquina le ha servido como fuente de inspiración. Hay puntos de “Oshin” en los que las diferencias entre una banda y otra son apenas imperceptibles, aunque sí que es cierto que aquí se apuesta fuertemente –aún más si cabe– por las guitarras y por un sonido algo más intenso, merced a la seca percusión que imprime Colby Hewitt (no hay más que oír el primer beat del disco en “(Druun)” para hacerse a la idea). Los cuatro miembros de la banda, cada uno con su respectivo signo acuático a tenor de su gestación astrológica, funcionan como un engranaje perfecto en temas como la redonda “Doused” en la que se resume todo lo anteriormente mencionado y abraza, ya de paso, el post-punk. Pese a que ni siquiera llega a los cuatro minutos, tiene una evolución asombrosa, con un crescendo de guitarra de toma pan y moja. Abundan los pasajes instrumentales que, precisamente, es donde mejor suenan DIIV, lo que tampoco significa que la voz de Smith sea floja. Ésta también tiene sus cuotas de protagonismo de distintas formas: en la infecciosamente pop “How Long Have You Known”, en la maravillosa “Past Lives”, cargada de ecos, o en “Follow”, con buenos coros y dividida en capas y más capas.

La opción por dar tanta importancia a los instrumentos en detrimento de la voz otorga al disco de grandes pasajes atmosféricos, como el de “Air Conditioning”, que entendemos como un guiño a la creación del álbum, porque parece pedir a gritos eso mismo, aire acondicionado. Es una sofocante pieza que captura perfectamente el ambiente que se debió vivir en aquel estudio de Bushwick. Como unos Real Estate menos parsimoniosos bajo el influjo de alguna droga alucinógena. También gusta la más recogida “Home”, que sirve que sólido cierre. Altamente melódica y emocional, entre los suspiros de Smith, es de esas canciones bonitas para levantar los mecheros al aire en los conciertos.

DIIV introducen en “Oshin” un buen puñado de influencias estilísticas, siendo un buen ejemplo “Wait”, cruce de caminos soberbio entre el noise-pop, el krautrock y las dulces y melancólicas melodías de The Cure. Es por ello que auguramos un futuro muy prometedor al cuarteto brooklynita. De hecho, no nos extrañaría un pelo que Zachary tenga que abandonar pronto su rol como guitarrista de Beach Fossils para dedicarse en cuerpo y alma a este proyecto. Se lo merece.

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