Ornamented Walls Ornamented Walls

Álbumes

Vatican Shadow Vatican ShadowOrnamented Walls

7.3 / 10

De agosto a esta parte, Dominik Fernow ha intensificado el ritmo. Esto, en alguien que edita material con una incontinencia difícil de frenar –sumando toda la obra de Prurient y alguna que otra aventura por el margen de la enfermedad–, puede sonar a broma pesada. Pero es cierto: en sólo un par de meses, la producción de su alter ego ‘techno’ Vatican Shadow se ha visto enriquecida con el lanzamiento de un par álbumes en formato doble cassette – “Ghosts Of Chechnya”, limitado a 97 copias físicas, y “Atta’s Apartment Slated For Demolition”, del que sólo existen 75 ejemplares a la venta, ya agotados–, y tres piezas cortas, también en cinta, cuyos títulos son “Jordanian Descent”, “Kuwaiti Airforce” y “Operation Neptune Spear”, todo ello en ese pozo de ponzoña que, más que un sello, es una mazmorra: Hospital Productions. Pero de todos estos títulos, ninguno tan relevante –o al menos comercializable en un espacio que no sea el underground más inaccesible– como “Ornamented Walls”, el ingreso oficial de Vatican Shadow en la familia Modern Love sin, por ello, tener que renunciar a sus rasgos identificativos: el proceso analógico de las texturas envenenadas que merodean por la superficie, el rastro de techno cancerígeno, la fijación con las actividades militares en Oriente Medio y, en este caso concreto, samples de voz extraídos de cassette con canciones castrenses del ejército jordano.

Todo esto coincide con el avance de la gira de presentación de Vatican Shadow por Europa, la misma que le trajo a Madrid y Barcelona a finales de septiembre y que ahora pasa precisamente por el festival Unsound de Cracovia: Dominik Fernow no da por ahora entrevistas – “para mantener la pureza”, afirma–, pero sí ha lanzado su propio bombardeo entre fans y blogs de descargas para que su mensaje musical esté lo más difundido posible; su intención es que Vatican Shadow pase a ser uno de los artistas que han marcado con más tesón la temperatura de 2012. Ciertamente, esto Fernow lo ha conseguido: prácticamente, toda la corriente actual de diálogo entre el noise de formas libres y el techno de ritmo aplastante se identifica con su lenguaje sucio e improvisado, de manipulación de fuentes analógicas y cintas magnéticas, aunque hay que precisar que “Ornamented Walls” no suena ni tan abrasivo como “Iraqi Praetorian Guard” ni tan club-friendly como el otro EP de este año, “September Cell”, donde no parecía haber ya distinción con un vinilo, por ejemplo, de Blackest Ever Black: su oscuridad ahí asomaba depurada, con todas las aristas afiladas bien pulidas. Este álbum, en cambio, rebaja el tempo y se concentra en la liberación de todo el poder de las texturas, que a veces suenan embriagadoras –en ciertos tramos de “Operation Neptune Spear Part 3 (Live Mix Rehersal)” consigue sonar al viejo illbient neoyorquino, con la mezcla de ambient pesado y bajos dub carnosos– y casi siempre chirriantes, con un pestilente hedor a muerte.

La cara A del vinilo es la recuperación y recreación en ensayos previos a conciertos de los tres cortes de la cassette “Operation Neptune Spear”, que es donde se concentra la sugestión bélica mediante el ritmo atropellado de la parte primera –rugosidad industrial, rhythm’n’noise acompañado de cánticos religiosos del Islam; no desentonaría como fondo musical de los minutos de más tensión de la segunda temporada de “Homeland”– y el más feroz aislacionismo de la parte segunda, que enlaza con el mencionado tramo final donde parecen equilibrarse los poderes de construcción –el dub, el latido, el corazón– y destrucción. La cara B incluye material completamente nuevo, salvando una nueva toma de “Cairo Is A Haunted City (Mythic Chords)” que suena aquí como un chirrido insoportable, un drone afilado como una cimitarra y acosado por melodías deformadas y expresionistas. De “Nightforce Scopes” a “Boxes Were Wired To Batteries Then Loaded Into A Brown Toyota Cargo Truck” el recorrido es rápido, a partir de piezas cortas creadas en ratos perdidos y en los que vuelven a aflorar los rasgos más distintivos de Vatican Shadow: el techno terminal ( “Nightforce Scopes”), el ruido blanco sin control ( “Yemeni Telephone Number” dura un minuto, pero crispa), el dub a un volumen inusualmente bajo ( “India Has Just Tested A Nuclear Device” apenas se escucha, parecen maniobras clandestinas en la distancia) o la improvisación con drone y bajo – “Chuch Of All Images (Church Of The NSA)”–. Por momentos, parece un disco de Prurient rodeado de algún tipo de material aislante para controlar el ruido, más que una pieza de techno a punto de vomitar el esófago, y como disco de Vatican Shadow no marca ninguna diferencia esencial con respecto a “Kneel Before Religious Icons”. Pero sí hay que tomárselo como una muestra de intenciones de un Dominik Fernow que ha declarado la guerra y hace tiempo que viene lanzando sus ataques medioambientales más furiosos.

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