Original Colors Original Colors

Álbumes

High Places High PlacesOriginal Colors

6 / 10

THRILL JOCKEY

A la inclasificable mezcla de hologramas pop y esqueletos chill-out que proponían en 2008 no le costó nada destacar entre los oyentes; sobre todo entre quienes se habían estudiado de memoria las influencias que listaba el libreto de “Person Pitch”. Ellos fueron principalmente quienes alabaron “High Places” y “03/07-09/07”, compendios de magia blanca tan pastorales como extraterrestres cuya luz, sin embargo, acabó esfumándose como la de una estrella fugaz. Para cuando llegó “Vs. Mankind” el año pasado, sus fans más exigentes ya estaban vacunados contra lo que fue el efímero hechizo de High Places. Mary Pearson y Rob Barber habían decidido aderezar su pócima con ingredientes que iban del dub al minimal techno, pero algo no cuajó como debiera en la manera de batir el preparado y la papilla acabó cortada. “Vs. Mankind” no encajó en su momento, y sigue sin encajar, ni en el terreno de las nuevas marismas psicodélicas ni en la escarpada cordillera de la electrónica. Fue un disco fallido al que le corría leche por las venas en vez de sangre, pero ellos, obstinados en demostrar que los ingredientes de tal argamasa sí eran los adecuados, deciden hacer la vista gorda y entregar un trabajo continuista en el que se alejan todavía más de sus silvestres comienzos.

“Original Colors” es el disco atrevido de High Places en términos de producción y, también, el reflejo de su traslado desde Nueva York a Los Ángeles, aunque sea el que menos tiene de mudanza. Entre otras cosas, confirma que definitivamente no son la especie en extinción que creíamos que eran y que, aunque mantengan la cuota de rarismo con el pertinente minutaje esculpido en blandi-blú ( “Ahead Stop”), la pareja ha perdido el mojo. Se lee en su nota de prensa que los temas están inspirados en contextos como “el inimitable follaje australiano, el extensivo desierto del Norte de México o las cristalinas aguas del Océano Índico”, pero se echa de menos el filtro de aquel caleidoscópico cristal en el que se refractaban canciones como “Gold Coin” o “You In Forty Years”. La vena hippy de entonces sigue latiendo aunque con menos fuerza. Por contextualizarla de alguna forma, diremos que se ha dejado adelantar por Peaking Lights ( “Sonora”, “Morning Ritual”), que ha pasado por alto que en eso del naturalismo conceptual ( “Dry Lake”) Clams Casino le lleva ventaja y que llega tarde a una fiesta pagana en la que hasta las mediocres Prince Rama han presentado vestido más rimbombante.

En otras palabras, la fecha de caducidad de “Original Colors” está a la vuelta de la esquina, si es que no ha pasado ya. Su personalidad parece desubicada y se diluye, curiosamente, según lo hace la cada vez más desaprovechada voz de Mary Pearson, principal activo del dúo que aquí decrece asediada, arrinconada, por una maquinaria a base de severos beats. Vale, puede que la new age de la indeleble “Twenty-Seven” se lleve, pero el drum’n’bass de “Morning Ritual” rotundamente no. Poco queda en High Places de las flexibles maneras que tenían antaño para doblar melodías y detalles en su arco iris sónico. Ahora todo es rígido y previsible, y teniendo en cuenta su vocación vertical, resulta preocupante que suene más resultón cuanto más bajito se escucha. ¿Quién no quitaría a “Banksia” o a “Sophia” esos colchones trónicos que las enfangan? ¿Quién no salvaría el potencial de “Altos Lugares” de esas movedizas arenas dubstep por las que acaba devorado? Pues todos los que van a ver en este “Original Colors” no sólo su trabajo peor titulado sino también el menos interesante.

Cristian Rodríguez

¿Te ha gustado este contenido?...

cerrar
cerrar