Order Of Noise Order Of Noise Top

Álbumes

Vessel VesselOrder Of Noise

8.6 / 10

Antes de llegar a Tri Angle, Seb Gainsborourgh ha andado un corto pero substancioso camino a través de varios sellos localizados en los márgenes del dubstep y el house. Su hoja de servicios indica la existencia de valiosos vinilos en Astro:Dynamics –marca que trabaja muy bien el aspecto de los beats brumosos y las exploraciones ambient– y en un par de centros de actividad de la escena de su ciudad, Bristol: Immerse, plataforma en sintonía con el dubstep clásico, y en Left Blank, el sello co-dirigido por Throwing Snow en el que ha terminado por modelar un sonido completo al añadir, de manera hábil y decisiva, unas gotas de house y techno taciturno. A partir de estas coordenadas, resulta extraño que finalmente haya sido Tri Angle quien acabe editando este debut en álbum –y no, por ejemplo, casas más en sintonía con la atmósfera y el quiebro que, con dominio magistral, propone Vessel, ya fueran Modern Love o Workshop–, porque aquí no se da ni esa lectura espectral del R&B que ha sido la seña decisiva del sello ni las nerviosas incursiones en el juke o el hip hop comatoso de Howse o Evian Christ. Pero quizá esta diferencia es la que, al fin y al cabo, corrobora que, si en Tri Angle realmente importa algo, es la textura antes que la estructura.

La textura de “Order Of Noise” está en la intersección que, hipotéticamente, pudieran ocupar en un sistema de conjuntos el dubstep crepuscular de Burial, el techno desnudo y no-euclidiano de Actress y la sensación de calma tensa de una grabación ambient de Echospace. El punto fuerte de Gainsborough no son las voces –y, sin embargo, es con una voz con la que abre el disco, en el mismo comienzo de “Vizar”, para luego dejar de usarlas apenas–, sino las superficies porosas y húmedas sobre las que va formando pequeños valles y cordilleras rítmicas. En sí, el álbum está perfectamente estructurado y meditado: tras la breve introducción –que, ya se ha dicho, amaga una influencia R&B, o dream-pop dramático, que remite tanto a su pasado como productor como al presente directo del sello que le aloja ahora–, llega “Stillborn Dub”, otro corte que amaga una intención –la voz, un lamento, es muy Burial– para acabar siendo otra cosa: una toma de dub siniestro, metalizado, que tiene más que ver con la tensión de Sheffield (la sombra de Cabaret Voltaire, alargadísima aquí) que con la melancolía de Bristol. Y una vez amagado el golpe –te acaricio con una mano y te sacudo en el alma con la otra–, “Order Of Noise” empieza a desplegarse como un álbum inesperado, de una belleza insolente y de una tensión calma. Lo que, dicho sea de paso, también es muy Tri Angle. Pero un Tri Angle que, por una vez, ha dejado de mirar a Estados Unidos y se recoge en la cara triste de Europa.

“Images Of Bodies” es el primer fragmento ‘techno’ de Vessel aquí, y nos sitúa en un territorio conocido si antes habíamos escuchado sus referencias de Left Blank, donde conectaba plena y espiritualmente con el sonido deep ajado de Kassem Mosse, David Moufang y Actress: en este corte concreto, con el añadido –es la firma personal, la marca del asesino– de un nervioso trasfondo dub. “Silten” vuelve a combinar el mismo grupo de elementos pero con diferente receta –hay una bassline que dibuja piruetas, una melodía escueta y maquinal, sintes líquidos y una sílaba apagada, gimiente, que es como si lleváramos a Burial a Detroit–, y en “Lache” no hay más que pensar en Andy Stott para comprender que Vessel ya es uno más de esta familia sonora (o en “Aries”, uno de los momentos cumbre del álbum, algo así como enterrar el deep house en una especie de rito funeral sagrado, resplandeciente de una belleza mórbida).

Otro matiz importante, y que refina aún más el impacto y la importancia de Vessel –por cierto, no confundir con el Vessel ambiental que editó algunos álbumes en Expanding; son dos personas distintas–, es ese tono negro y catastrofista que, de una manera muy sutil y al parecer sin intención, tinta “Order Of Noise” desde que empieza hasta que acaba. Si otros títulos recientes en la historia de Tri Angle como el soberbio “Held” de Holy Other o el inaugural “Wander / Wonder” de Balam Acab, partiendo de Burial iban a desembocar en un mar de esperanza, Vessel parece estar más cómodo al borde de esa orilla. No es un disco catastrofista ni deja mal cuerpo con una idea de desesperanza, pero acude a referencias que tienen más que ver con la tensión que con la redención: en “2 Moon Dub” es fácil detectar una influencia del dub de Bristol de los años 80 –Mark Stewart en concreto–, con sus bajos de una pesadez noir aunque acolchados entre sintes leves, y “Scarletta” comienza con un rugoso caos industrial antes de convertirse en ese tipo de canción entre amable y sincopada que más de una vez han intentando hacer Radiohead con éxito dispar. Luego está el tramo final, donde se convoca el espíritu del techno inglés de hace 20 años – “Plane Curves” y “Court Of Lions” son muy B12, y “Temples” y “Villanes” son más como el Aphex Twin ambient de R&S–, rúbrica de un trabajo al que habría que dedicarle decenas de escuchas para terminar por exprimirle hasta la última gota, y que se resume en una idea recurrente pero no por ello menos cierta: estamos ante uno de los debuts clave de 2012, y el primer capítulo importante de una obra llamada a crecer hasta quién sabe dónde, porque el límite del cielo a Vessel se le está quedando corto.

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