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Minotaur Shock Minotaur ShockOrchard

7.5 / 10

Cuando Minotaur Shock publicó en 2001 su primer álbum “Chiff-Chaffs & Willow Warblers”, una recopilación de sus primeros tres EPs, el mundo era un lugar completamente distinto. Ese fue el año en el que Apple comercializó ese pequeño reproductor digital que cambió la industria musical. Las cosas eran muy distintas entonces, y álbumes como “Pause” de Four Tet, “Supermogadon” de Marumari e “Island Row” de Capitol K eran algunos de los culpables de que los periodistas usaran y abusaran del término “folktrónica”. Gracias a esto mucha gente acabó quedándose con la idea errónea y el concepto se volvió más amplio. De ese momento en adelante, el uso de instrumentos acústicos en combinación con la electrónica se empezó a conocer y a etiquetar como folk electrónico. Y eso es justo lo que le sucedió a David Edwards, mejor conocido como Minotaur Shock. Mucha gente utilizó la tan entonces de moda etiqueta para describir su sonido, mientras él estaba diluyendo las fronteras entre lo acústico y lo electrónico. Periodistas y fans alrededor del mundo también trataron de meterlo al saco del “sonido Bristol” por el simple hecho de residir ahí, así que el tema se retorció más y mucha gente pensaba que lo suyo era el trip-hop. Pero su música no es ni una cosa ni la otra. ¿Y qué hay de la otra etiqueta que le adjudicaron? ¿Es IDM acertada? Es música inteligente desde luego, pero, ¿se puede bailar? Por supuesto. Pero lo más seguro es que no la pinchen en muchos clubs. Los temas de Edwards son probablemente demasiado sofisticados y tienen mucha clase para complacer a las masas.

Su segundo y tercer álbum, “Maritime” y “Amateur Dramatics”, fueron publicados en 2005 y 2008 en 4AD. Desde entonces, David se ha mantenido ocupado trabajando en distintos proyectos. Colaboró con la percusión electrónica en el tema “Floating Spit”, de “Put Your Back n 2 It”, el más reciente álbum de Perfume Genius. Mezcló “Hearts In Home”, el primer single de Kwes, y tocó con Hauschka y Gold Panda, además de ser telonero en la gira de Ratatat. Tras un parón de cuatro años haciendo música propia, el de Bristol vuelve de la mano de Melodic, el sello de Manchester que fuera el primero en mostrar interés por sus demos.

Edwards compuso las bases de los temas en poco tiempo (un par de semanas), y después paso tres días por primera vez en un estudio, grabando baterías, piano, xilófono, bajo y guitarra para finalmente mezclarlo todo en su casa. Las flautas y los clarinetes los grabó en Devon Emily Edwards, quién ha colaborado con él numerosas veces en el pasado, y los violines los grabó James Underwood. Este nuevo puñado de canciones no va a sorprender a la gente familiarizada con Minotaur Shock, sus huellas dactilares están por todos lados. Los fans seguramente pueden adivinar que él es el intérprete si escuchan las canciones sin previo aviso. Aquellos que no lo han escuchado nunca, necesitan prepararse para un sobresalto de belleza absoluta.

Janet”, el tema que abre el disco, es épico, nueve minutos que de inmediato te arrastran a su órbita. Unos adorables violines son el ancla que evita que uno oscile locamente, y además cumplen la función de relajo de la misma forma en que lo hacen en “ My Burr”, tema de su disco anterior. “Ocean Swell” suena como la perfecta banda sonora para la portada del “It’s All Around You” de Tortoise. No estoy segura de si esto tiene sentido para el querido lector, pero es el tipo de fenómeno sinestésico que experimenté al escucharla con los ojos cerrados. “ Through The Pupils Of Goats” es sin duda el pilar que sostiene el disco. Siete minutos de claros que perforan nubarrones que son la postal perfecta del verano inglés en el campo. La misma etiqueta geográfica se le puede aplicar a “ Too Big Too Quit”, pero en cualquier estación del año. “ Westonbirt” se puede mezclar de lo lindo con unos cuantos temas del “From Here We Go Sublime” de The Field. Si estuviera en mis manos elegir que tema remezclar, me inclinaría por este sin dudarlo, proponiendo como remezcladores a James Figurine, Ratatat, Andreas Tilliander and The Field. “ Lending Library” es el más complejo de todos, pero consigue que uno no deje de seguir el ritmo con los pies, y revela un elemento nuevo con cada escucha. “Quint” debería de aparecer en la banda sonora de una película. De preferencia una con grandes cantidades de misterio y espías. Hablando de bandas sonoras, los ambientadores musicales deberían hacerse con una copia inmediatamente. “ Saundersfoot” contiene diversos deportes a modo de percusión, entre ellos el billar y sonidos varios de Wimbledon. Este es probablemente el único tema que sitúa a Edwards cerca de contemporáneos como Four Tet o Gold Panda, quien curiosamente ya ha remezclado dicha pieza. “ Adventure Orchard”, el tema que cierra, es como el estiramiento tras una intensa sesión de ejercicio. Lenta y suavemente te pone los músculos en su sitio. El único pero que tiene es que te deja esperando más y tienes que darle al play para escucharlo todo de nuevo.

En la nota de prensa, Edwards admite haber estado escuchando música británica para terminar “fascinado por la particular excentricidad que corre a través de un montón de folk, dance y música progresiva. Cosas como Mike Olfield, Gorky's Zygotic Mynci, The Orb, Art of Noise, Kevin Ayers, Virginia Astley, Andrew Poppy, Richard Skelton, Autechre”. Aparentemente, también se inspiro en “los extraños sonidos semi-orgánicos de los sintetizadores modernos.”, así que los mezcló con instrumentos de cuerda reales para ver cuántos instrumentos falsos podía sepultar bajo los reales. Es de esperar que la etiqueta folktrónica vaya a ser usada esta vez más que nunca en las críticas de este álbum, cosa que será por fin totalmente justificada. Pero sería más justo si se le colocara simplemente en el nicho de “ hermosa e ingeniosa música sintética/orgánica”.

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