Una Ópera Egipcia Una Ópera Egipcia

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Los Planetas Los PlanetasUna Ópera Egipcia

7.5 / 10

Los Planetas Una Ópera Egipcia SONY - BMG

El “flamenco eléctrico” se ha convertido en el hogar sonoro de Los (nuevos) Planetas, y ahí parecen dispuestos a darle todas las vueltas posibles a la tortilla, a remover todos los ingredientes del pop para amoldarlos a estructuras flamencas. Para muchos, una excepcional demostración de reinvención, virtuosismo y experimentación de un grupo con ocho discos ya a sus espaldas. Para otros, un artificial disimulo detrás de la cual se esconden las mismas canciones de siempre, nuevamente repetidas. Y también hay quien, directamente, considera un sopor insufrible, una aventura forzada, un pastiche, esta mezcla de rock con la honda tradición española que vive su segundo episodio con esta “Una Ópera Egipcia”. Me encuentro (cuando se habla de Los Planetas es casi obligado hacerlo en primera persona) más cerca del primer grupo, el que aplaude la valentía de los granadinos, que son de los pocos –aunque el Sr. Chinarro lo viene haciendo con más soltura– que se atreven a violar esa especie de norma no escrita que parece imponer a las bandas españolas la prohibición de inspirarse en la tradición folclórica del país y mirar siempre hacia afuera cuando se les pregunta por sus referentes. Pero, al mismo tiempo, reconozco que la voz de Jota es algo insufrible cuando empieza a alargar las vocales aflamencadamente con su timbre nasal y monótono, que siempre me pareció más apropiada para acompañar el deprimente noise de discazos como “Una Semana En El Motor De Un Autobús” (98). También con respecto a entonces, la obligada incorporación de motivos religiosos, letras populares o elementos de la imaginería tradicional no hacen sino quitarle al rock patrio a uno de sus mejores letristas cuando se trata de prestar cúters a amantes maltratados.

Entre una y otra cosa, no hay en “La Leyenda Del Espacio” (2007) ni en “Una Ópera Egipcia”, los dos discos hasta la fecha de Los Planetas aflamencados, ninguna canción que marque la trayectoria de la banda con la magnitud y la fuerza que lo hicieron sus decenas de temazos anteriores: “Mi Hermana Pequeña”, “Desaparecer”, “Un Buen Día”, “Pesadilla En El Parque De Atracciones”... Ante esto, la conclusión es que esta apuesta a muerte por las raíces está muy bien, pero que todavía está por llegar el gran disco de Los Planetas en este nuevo lenguaje que, eso sí, van haciendo cada vez más suyo. Tal vez le podría servir a Jota su propia experiencia cantando junto a Antonio Arias, de Lagartija Nick, en el proyecto paralelo Grupo de Expertos Solynieve. Con Jota en la versión más alegre jamás vista y relajando su acento, el sabor de Andalucía, las tapitas y la cerveza, recorría el paladar musical del oyente sin que su disco “Alegato Meridional” (PIAS, 2006) o su posterior EP “Antiguo Y Nuevo” parecieran fruto de un enorme esfuerzo por acercar el sonido irremediablemente anglosajón del indie español a la tradición patria. Un sonido más natural parecía la receta para superar el, eso sí, aplaudido “La Leyenda Del Espacio” con el que empezó este compromiso con el flamenco del grupo, que lo inauguraba con un título que quería expresar la simetría con “La Leyenda Del Tiempo”, con el que Camarón De La Isla haría historia aderezando más que nunca su flamenco con elementos del lenguaje pop.

En cierto modo, Los Planetas consiguen sonar más familiarizados con su nuevo paisaje en esta Ópera Egipcia, en parte porque se liberan del corsé que supuso en su anterior trabajo especificar el palo del flamenco del que provenía cada corte. Pero sobre todo logran ofrecer un disco más variado y policromado. Gran parte de culpa la tiene el creciente uso de los sintetizadores –protagonistas absolutos en “La Veleta”–, pero la clave es la aparición de la voz de La Bien Querida, que oxigena los oídos llevando la voz cantante en dos canciones – “No Sé Cómo Te Atreves” y la misma “La Veleta”– situadas estratégicamente la cuarta y la sexta respectivamente para que nadie le diga cansino a Jota mientras canta y apague el reproductor. Desde la atmósfera psicodélica que abre el disco con la instrumental “La Llave De Oro” hasta el cierre también envolvente de “Los Poetas”, Los Planetas reexploran diferentes sonidos ya visitados en su carrera no sólo para aportarles la obligada lectura flamenca, sino también para arrimarse más que nunca al surf-rock con las abrasadoras guitarras de “La Llave De Oro”, a los 80 con “La Veleta”, al sonido del “Omega” de Lagartija Nick con la voz de Enrique Morente en medio de la atmósfera circular e inquietante de “Virgen De La Soledad”, al rock progresivo con “Los Poetas”.

Tanto crisol de géneros nos lleva afirmar que es éste el disco más variopinto de Los Planetas en toda su carrera. Pero eso no impide que cuando más brillen vuelva a ser cuando más se acerquen a su sonido de siempre, como con el irresistible estribillo de “No Sé Cómo Te Atreves”, con redoble y resentimiento amoroso similar a “Segundo Premio”, o con “Señora De Las Alturas”, unas alegrías de Manuel Vallejo llevadas a un medio tiempo de lo más afligido similar a “Santos Que Yo Te Pinte”. Ninguna de ellas, sin embargo, alcanza la categoría de himno, aunque tal vez para tal aseveración haya que dejar reposar el disco un tiempo y reescucharlo en medio del tedioso luto posterior a una pérdida amorosa, que todo el mundo sabe que es ahí donde Los Planetas aprovechan nuestra debilidad para ocupar su espacio en nuestras vidas.

Germán Aranda

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