Only Built 4 Cuban Linx Pt. II Only Built 4 Cuban Linx Pt. II

Álbumes

Raekwon RaekwonOnly Built 4 Cuban Linx Pt. II

9.1 / 10

Raekwon  Only Built 4 Cuban Linx Pt. IIICE H2O

Los aficionados al hip hop que ya tenemos una edad nos hemos pasado media vida recordando con nostalgia, pasión e insistencia aquellos discos de los 90 que no han sido superados por sus autores y que han marcado nuestras existencias. Y a su vez, nos hemos pasado y seguimos pasando la otra media reprochando a estos artistas sus fallidos intentos de dejar atrás la alargada sombra de su obra magna. Egoístas por naturaleza, los headz nos empeñamos en congelar el tiempo o en recrearlo, una década después, sin tener en consideración los intereses o inquietudes del grupo o MC de turno. A Nas, por ejemplo, llevamos pidiéndole un nuevo “Illmatic” desde el 96, pasándonos por el forro los factores que han llevado al rapper de Queensbridge a huir de la estela de su debut desde hace quince años: madurez, matices de perspectiva, nuevos intereses musicales, cambio de estatus popular y mediático o, sin más, ningunas ganas de revivir su pasado o volver a él en tiempo presente. Al tipo no le sale de los cojones hacer un “Illmatic II”, por más que cada vez que publica nuevo álbum los fans obsesivos de siempre volvamos a la cantinela de siempre, un loop que se repite cada dos años, como un reloj: ‘¿por qué no llamas a Premier, Large Pro, Q-Tip, L.E.S. y Pete Rock y te dejas de tonterías de una puta vez, nano?’ Es como si nuestra pesadez le animara a seguir su camino lejos de la estética y el tono de esa puesta de largo, grabación que, por cierto, no ha logrado superar ni igualar –ni tan siquiera se ha acercado– en esta década y media de actividad. Como si lo hiciera para joder, no es broma. Y lo peor es que todo esto en realidad lo decimos por su bien, porque estamos convencidos de que su talento se revaloriza y multiplica cuando le respalda en la pecera un productor de ese calibre. Pero Nas a lo suyo, grabando álbumes con Damian Marley. Él sabrá lo que hace con su vida.

Raekwon es otro rapper que ha tenido que sufrir el acoso nostálgico e insidioso de los fans. Comenta el propio afectado que había llegado al punto de ir por la calle y oír cómo más de un fan anónimo le animaba, y no con buenos modales, a hacer la segunda parte de “Only Built 4 Cuban Linx”, puñetera obra maestra del género que en 1995 escribió la cumbre absoluta del legado Wu-Tang Clan, y olvidarse de tanta tontería. Se repite la historia. Cada paso, cada salida de tono, cada fracaso, cada intento fallido de desmarque de esa cima se ha saldado con nuestro azote impenitente: ‘¿para cuándo un disco de hip hop de verdad, chico?’, ‘necesitamos otro “Only Built 4 Cuban Linx”’, bla, bla, bla. Visto así, en perspectiva, y poniéndome en la piel de las víctimas, es como para dejar el rap y dedicarse a empaquetar Bollycaos. La diferencia entre Raekwon y Nas es que el primero, en un alarde honestidad que le dignifica, ha decidido tragarse el orgullo y claudicar con la demanda popular, satisfacer la gula nostálgica de los fans, que a fin de cuentas somos quienes le financiamos las sneakers, los restaurantes y la marihuana. Y lo más gracioso de todo es que gracias a esto ha publicado su mejor disco en catorce años, el mejor disco surgido de la factoría Wu-Tang Clan desde “Supreme Clientele” de Ghostface Killah y, a día de hoy, el mejor álbum de hip hop de 2009 junto al debut de Marco Polo & Torae. Una petición correspondida. Gracias.

Para definirlo con brevedad: “Only Built 4 Cuban Linx Pt. II” es un sueño hecho realidad. Un disco capaz de juntar a Pete Rock, Marley Marl, Dr. Dre, RZA, The Alchemist, Erick Sermon, Necro o J Dilla en el mismo tracklist no es moco de pavo. Se cuece algo serio. Baile mareante de estrellas con pedigrí en el firmamento rap de los últimos veinte años, todas ellas al servicio del retorno más impactante de la temporada, una obra de esencia y aspiraciones retro que viene acompañada de un sonido fresco, vigoroso, motivado y actualizado que cumple con creces el papel asignado de continuación de un clásico casi quince años después. Todo, cada maldito detalle, parece estar pensado expresamente para agitar nuestras partes íntimas y mandar al garete al resto de álbumes que tenemos en nuestra lista de reproducción del iPod. Después de esto, la chapuza filogay de Jay-Z todavía adquiere más dramatismo: esto sí que es el Blueprint, el plan maestro, del género para este 2009.

Raekwon ha tenido el buen gusto y el acierto de mantener la línea conceptual, estética, sonora y lírica de la primera parte. Crónicas mafiosas, memory lane de los buenos tiempos, redadas en Canal Street, reivindicación del legado Wu, aventuras en las calles, trapicheos en las esquinas, referencias gastronómicas, sneakers, cogollos de maría, jacas latinas con chicha… o cómo recuperar década y media de un plumazo sin acusar el viaje regresivo. Es cierto que sin RZA al mando el discurso musical se permite más licencias y cambios de rumbo, también menos skits, sobre todo cuando aparece Dr. Dre (dos beats que valen por todo el “Relapse” de Eminem, todo sea dicho; el ex NWA sabe con quién está jugando en cada momento) o cuando se asoma, vía ouija, J Dilla, pero incluso ellos parecen integrados con coherencia y criterio en el elenco de beats. De hecho, y ante el titubeante estado de forma de RZA, mejor que así sea: cada uno de los beatmakers, incluidos los a priori menores Scram Jones (uno de los triunfadores de esta contienda fratricida) o Karim, saca caviar iraní de su archivo y lo cede a conciencia. El sonido es duro, áspero y cortante, pero nunca abandona el característico tono soulful ni la atmósfera funk marca de la casa, siempre ofrece apoyo melódico e inspiración emocional al oyente, incluso algún momento de conmoción como el homenaje a Ol’ Dirty Bastard en “Ason Jones”, con un beat de Dilla que ya habíamos podido escuchar en “Jay Love Japan”. Abrumador. Los repipis de la clase dirán que Pete Rock utiliza aquí el mismo beat de “Questions”, con Royal Flush, que estaba incluido en “NY´s Finest”, o que se rescatan producciones añejas de Dilla, pero es que aquí todas ellas ganan fuerza y entereza. “Ason Jones” le da mil vueltas a “Believe in God”, para entendernos.

Salvo la recta final del disco, que acusa un minutaje demasiado generoso y a su vez abultado de instantes memorables, “Only Built 4 Cuban Linx Pt. II” exhibe un criterio de selección impecable. No sólo en los productores, como ya hemos visto, sino también en las colaboraciones, con Ghostface ejerciendo, una vez más, como era de menester, de contrapunto y complemento, y con Inspectah Deck y Masta Killa dando apoyo consistente. Method Man y GZA redondean la presencia de miembros del clan, Busta Rhymes aporta proyección comercial y Jadakiss, Beanie Sigel o Styles P le suman identidad gangsta a este periplo revisionista y excitante por la propia historia de su protagonista. Inspirado, azotado por una chispa de rabia, emoción y motivación que no veíamos desde hacía mucho tiempo, muy concentrado, entregado por completo a los fans, Raekwon ha conseguido apuntillar un proyecto por el que muchos no daban ni una puta peseta. Evidentemente, no iguala la perfección de su predecesor, pero a día de hoy, tantos años después, en pleno 2009, esta es la mejor segunda parte posible e imaginable.

David Broc

¿Te ha gustado este contenido?...

cerrar
cerrar