One Foot Ahead Of The Other EP One Foot Ahead Of The Other EP

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Zomby ZombyOne Foot Ahead Of The Other EP

8.6 / 10

Zomby  One Foot Ahead Of The Other EP RAMP RECORDINGS

Los ketamineros primero. Las mujeres y los niños después. Es la mentalidad egoísta que exige un ejercicio de supervivencia raver como el que sostienen nuestros dedos. El truco de Zomby es muy sencillo: defecas copiosamente en las brasas del dubstep y, del apretón, das a luz una mutación extraña en formato 8-bits. Le añades chepa, caspa, lefa, le inyectas un poco de vitamina B12, machacas los garbanzos y echas todo el humo del porro sobre el hummus, valga la redundancia. El mejunje asusta. ¿Qué coño es esto? Una sinfonía desencajada, una marioneta grotesca, un cuerpo contrahecho por la lepra… Electrónica de los projects británicos a toda hostia para bailar en un descampado: “One Foot Ahead Of The Other”.

El camino de nuestro héroe ha sido floral y los pétalos, aunque podridos y llenos de arterias de silicio, siguen cayendo sobre su coronilla. Le sienta bien a Zomby el formato EP, aunque sea EP largo y en compact. Sus platos salen más concentrados y jugosos, como ya comprobamos en sus anteriores aventuras en los dominios de Werk. “Where Were U In 92?” fue demasiado bueno para creerlo. La visita al quirófano de este muerto viviente nos dejó un escalpelo hincado en el hipotálamo ad aeternum. El listón estaba alto, aunque no a una distancia inalcanzable. Y ha vuelto a cantar bingo: un desvío hacia los aposentos del sello Ramp le ha permitido meter el dedo gordo del pie en un charco de éxtasis líquido conectado a los sonidos rave más infecciosos de los noventa, aunque en un pasado paralelo hecho totalmente a su medida.

“One Foot…” es Guadiana radioactivo, una serpiente con espasmos, un espejismo que aparece y desaparece. El aroma es 4/4, claro que sí, pero el anónimo productor afincado en Londres desliza sobre este patrón incontables ondulaciones sonoras, como si estuviera construyendo un silbato para perros ravers. Nosotros, como cánidos hipnotizados por las bajas frecuencias, flotamos en una fiesta imposible, con tempos juguetones, bleeps amateurs, brumas artificiales, sintes acorazados y unos lecherazos de melodía 8-bit que capaces de atravesar un cristal antibalas. De hecho, pocos momentos apuntan hacia el dispensador de morfina, sólo la increíble “Godzilla”, el guiño más ario al dubstep de casa Tarradellas, invita a la ecuación sofa + canuto. Un contrapunto a momentos de locura bailable como “Polka Dot” o “Pumpkinhead Revenge”. Qué puedo decir, me fascina este galimatías. Lo que me pasa con “Expert Tuition” es puro colocón: me absorbe el trote del ritmo, los chispazos de máquina recreativa de los ochenta, el subidón sintético. La etiquetas flotan en el vacío: wonky, grime, dubstep, R&B, techno… El efecto opiáceo es parecido al que me produce el corte que da título al EP: trote urbano, sintes deprimidos, de hecho ambas canciones podrían ser un solo tema.

Después, la psicodelia se apodera del pajareo y te encuentras metido sin comerlo ni beberlo (o sí) en la esquizofrenia de videojuego antiguo de “Bubble Bubble”: lo-fi, raver, histeria… En este EP no parece haber descanso. Enseguida llega el ritmo machacón de “Mescaline Cola”, evocando los ciegos de MDA en el bosque, las bambas llenas de barro, el lado más sucio de la berrea electrónica. Zomby acaba consiguiéndolo, acaba deslizando bajo nuestra puerta una obra bailable que no sabes cómo bailar, una pintura impresionista que se disfruta de lejos. Si no me he explicado lo suficiente, allá va un último ejercicio: imaginad a George Clooney amordazado. Imaginaos que sostenéis un cuchillo de carnicero delante de sus narices. Imaginad que le decís al oído mientras le cortáis el pito: Zomby, what else?

Óscar Broc

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